De todos es sabido que el presente y sobre todo el futuro de la fiesta brava en nuestro país recae ahora mismo en los novilleros, en ellos se fincan todas las esperanzas de los aficionados para que la fiesta brava no solo subsista sino que resurja, entre los novillero está el que se perfile como la nueva figura del toreo que estamos esperando y con ello darle un nuevo aire a la tan aniquilada fiesta hispano mexicana.
En la historia de la tauromaquia mexicana ha habido épocas en las que han destacado jóvenes novilleros que en su momento hicieron albergar no solo la pasión del público en los tendidos, también la expectativa de que alcanzarían un sitio importante en la baraja nacional y en la internacional.
Personajes inolvidables como el malogrado Laurentino José López Rodríguez “Joselillo” en los años cuarenta, o los llamados “Tres Mosqueteros” del ruedo, Manuel Capetillo, Jesús Córdoba y Rafael Rodríguez de los años cincuenta, el lagunero Valente Arellano en la década de los ochenta sin olvidar a los regiomontanos que de novilleros pusieron el nombre de Monterrey en todo lo alto como olvidar a don Luis Briones y en épocas recientes a Hernán Ondarza, Alfredo Ferriño, Alberto Galindo “El Geno” y a José Daniel Ayala entre otros que dieron al aficionado la ilusión de que cualquiera lograría el sitio de figura del toreo.
Recordemos también a inicios de los años noventa el impulso que dio a los novilleros en su calidad de empresario el desaparecido matador Manolo Martínez con aquél “Gran Premio Cuauhtémoc” originado en las plazas de Torreón y de Cd Guadalupe y del que sobresalieron novilleros de la talla de Mario del Olmo, “El Conde”, Manuel Díaz “El Cordobés”, Arturo Manzur, José María Luevano y Enrique Espinoza “El Cuate” entre muchos otros.
Es por ello necesario que ahora que la Fiesta Brava atraviesa por una severa crisis, los empresarios deben contemplar en sus agendas mas festejos novilleriles y que, mediante una fórmula atractiva saquen y sobre todo promuevan a novilleros con auténticas condiciones de avanzar en el largo y difícil camino de la torería.
Un caso en particular ahora mismo es el del novillero Emiliano Osornio que ha causado mucha expectativa de que funcione y se convierta una figura atractiva para los tendidos; nacido en el municipio de Aculco estado de México, Osornio ha venido triunfando en plazas importantes de la república, el mexiquense que no tiene ningún antecedente taurino en su familia inició su quehacer taurino en las ganaderías de “San Fermín”, “La Alianza” y particularmente en la de “San José” propiedad de don José Arturo Jiménez Mangas.
Emiliano Osornio ha contado también, con el apoyo del matador tlaxcalteca Sergio Flores quién lo envió a España poniéndolo a las órdenes de su apoderado en suelo ibérico Antonio Pedroza, ahí el novillero mexiquense entrenó en la Escuela Taurina de Madrid “José Cubero Yiyo” lo que le ganó la posibilidad de realizar varios tentaderos y lidiar algunos novillos y vacas españolas.
La promesa novilleril mexiquense apoyado además por el matador queretano Octavio García “El Payo”, tuvo hace unos días un triunfo importante en la Plaza de Toros de “Arroyo”, al encerrarse cuatro novillos de la ganadería de “Los Cues”, demostrando calidad y solvencia al interpretar el toreo muy “a la mexicana”.
Esperamos sinceramente que como Emiliano Osornio vayan surgiendo nuevos novilleros que garanticen la continuidad de la fiesta y que sean apoyados por ganaderos, empresarios, comunicadores y el público taurino.


