¿Dónde estás, Chapulín Colorado?

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Mala es aquella frase antigua que hacer referencia a que ‘en la guerra y en el amor todo se vale’, por extremista, pero hoy el Nuevo Nuevo León vive en carne propia esta situación.

Actualmente los que hace todavía una década se odiaban, el PRI y el PAN, se aman y juntos son uno mismo. Y están en una guerra, que justo es reconocer, la inició su hoy acérrimo rival, el emecista Samuel Alejandro García Sepúlveda, que por obra y gracia del voto mayoritario matizado por una serie de interesantes factores, es el gobernador del estado de Nuevo León.

No es de extrañar esta alianza del centro y la derecha para erigirse en bloque opositor, como funciona en otros lares del mundo.

Quizás en México y la mayoría de las entidades se ven todavía raros tricolores y albiazules abrazados en su causa, a nivel nacional combatiendo a Morena, la 4T y el lopezobrardorismo, mientras que en Nuevo León al emecismo.

Pero es lo que hay, o lo que se puede hacer para tratar de combatir a regímenes, que más menos, tienen la aceptación mayoritaria de sus pueblos. Quizás esto, lo que el PRIAN representa no acaba por convencer a la gente, al electorado, porque los números no mienten: el PRIAN más lo que queda del PRD sólo han mantenido cinco de 23 gubernaturas en juego a partir de su unión en el 2020.

Mientras hoy Morena gobierna 22 estados, el PAN está al frente en 5, el PRI en 2 y el MC también en 2, con la salvedad de que Movimiento Ciudadano aún gobierna a dos de las principales entidades del país: Nuevo León y Jalisco.

San Luis Potosí está en manos del Partido Verde, aliado de Morena. Pero, así como los prianistas cargan con reputación cuestionada o al menos siguen sin ser avalados en la mayaría de las elecciones a partir del lopezaobradorismo, las ansías de Samuel García Sepúlveda de irse por la grande lo meten hoy en graves problemas.

Todavía no se va, y los prianistas ya le metieron a un hiperpanista como interino. Sí, el PAN y el PRI han sido derrotados en las urnas por la gubernatura tanto en el 2015 y en el 2021, pero hoy que Samuel abre un boquete por su aventura de ser candidato presidencial por MC y le entrega al Congreso prácticamente su silla.

Luego entonces, los diputados y diputadas del PRIAN que mantienen la mayoría, le meten un gol, bastante precipitados por su sed de venganza y de triunfo, pero todo indica, con la ley en la mano.

Si Samuel hubiera tenido los amarres y la negociación que tuvo Jaime Rodríguez Calderón el “Bronco” con la cúpula panista y los liderazgos priistas, a quienes vomitaba, pero sabía sobrellevar, otra situación se estuviera viviendo actualmente en la entidad.

“El Bronco”, apoyado principalmente por los albiazules pudo dejar como interino a su secretario de Gobierno, Manuel González, pero Samuel no está pudiendo dejar al suyo, Javier Navarro Velasco.

No, no está el horno para bollos, y todo indica que ni estará. Gran parte del antagonismo que empantana la gobernabilidad y aborta el diálogo ha sido causado por el ejecutivo estatal Samuel Alejandro García Sepúlveda, pues tras su triunfo electoral y luego de sacar avante su nueva Constitución local, se la ha pasado atizando a los “buenos muchachos” del PRI y del PAN, que, como él, son de armas tomar.

Samuel no les cumplió a los prianistas con sus fondos metropolitanos, los ha acosado y perseguido, y en general los sigue viendo como si estuvieran en campaña, por lo que aquellos le responden con misiles todos los días.

Están en guerra, y no hay quien medie. Samuel está entre la espada y la pared, pero lamentablemente, el que se lleva se debe aguantar, porque en la guerra y en el amor todo se vale.

Lo peor es que las crisis que los neoloneses vivimos con la vieja política y persisten con la nueva.

Entonces, como diría el clásico: ¿Y ahora, quién podrá defendernos?

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