Monterrey, N.L.-
Una rueda de prensa con Alex Lora a la cabeza es bastante parecida a un concierto de El Tri. Sí, aparentemente todo está dicho y seguramente se apostará a que hay poco o nada nuevo que ver o escuchar… aunque en realidad aquello será como una caja de sorpresas, como esas charlas con viejos o eruditos, de las que de pronto salen frases, anécdotas y momentos inolvidables, con lo que hay que estar atentos para no perder detalle.
Ahí, creo, radica el secreto de que El Tri y su líder, luego de tanto tiempo vigente, siga convocando multitudes.
En tiempos de “megaestrellas”, que de la noche a la mañana son famosos, no estamos ante cualquier “artista”. Estamos hablando de un referente del rock en español, una leyenda viva (como señala uno de sus álbumes), que nació musicalmente en 1968 con el nombre de Three Souls in My Mind. Han pasado tantas cosas desde entonces, pero el flaco rebelde, de melena leonina, botas rockeras, pantalón y chamarra de piel, playera guadalupana e infaltables gafas negras, sigue siendo considerado por muchos el mejor front man de la escena rockera nacional.
Nada ha menguado su trayectoria musical, ni siquiera la pandemia del Covid, cuando llegó a pensar, en el desesperante encierro, que ya no habría tocadas y que quizás era tiempo de descansar. No, ya va para seis décadas activo. Y lo dijo el mismo “gritante poblano” (que este 2 de diciembre llegará a 71 años) en aquel icónico álbum de El Tri Sinfónico: serán, ahora, 55 años “i-nin-te-rrum-pi-dos de rock and roll hecho en México, de y para los mexicanos”.
La noche de este jueves 30 de noviembre, en la Arena Monterrey, José Alejandro Lora Serna, internacionalmente conocido como Alex Lora, celebrará con “la banda”, como le llama a su hinchada, 55 años de dar de gritos y guitarrazos en el rock nacional.
Este hito parecía imposible, sobre todo en un grupo que inicialmente ni se tocaba o veía en los otroras poderosos medios de comunicación. Los que hayan asistido a esas tocadas clandestinas en “hoyos funkies” del ex DF, jamás hubieran imaginado que aquel melenudo de voz fea y rasposa llenaría salas y estadios, mucho menos que tocaría en otros países.
En aquel ya famoso concierto sinfónico, que entonces celebraba tres décadas de trayectoria de El Tri, al despedirse de su público Lora dijo “¡nos vemos en 30 años, niños. Sean felices!” y pocos llegaron a pensar que aquello esté a punto de cumplirse. Aunque quedan cinco años para que se llegue lo que parecía un chiste u ocurrencia, creo que pocos se atreverán a decir que este peculiar personaje de la vida mexicana no lo alcanzará.
En rueda de prensa, junto a su inseparable “domadora” Chela Lora (que luce melena rojiza, más orientada al personaje Valiente de Disney que al mismo rock), dio detalles de la gira “Y todo por el rock and roll”, nombre muy ad hoc, pues recuerda que todo se debe a la música. Esta gira se ha presentado “en chingos” de lugares de México, Latinoamérica y Estados Unidos. “Tenemos preparada una súper tocada. Será algo histórico”, anunció Lora, para explicar que contará con invitados como Bronco, Genitálica, Tatiana y varios más.
Este chavo de onda, cuyo grito de batalla siempre ha sido “¡Que viva el rock and roll!”, comenzó su rebeldía musical siendo tan flaco como hasta ahora y diciéndole a su mamá que no… que no quería ser político o doctor, sino rockanrrolero. Con siete décadas sobre la espalda, afirma que no se ha cansado y que planea seguir.
“El rock and roll es la fuente de la eterna juventud, ahí está la clave. La actividad y el contacto con la banda nos mantiene frescos”, dice Alex al preguntársele por su secreto para mantenerse con energía y deseos de seguir. “Dormir y comer bien también ayuda”, apunta.
Lora recordó sus primeras tocadas en Monterrey, que se celebraron en la Monumental Monterrey (el primero en 1984). “La banda de Monterrey siempre nos ha recibido con mucho entusiasmo y le vamos a regresar ese gran cariño”, dijo el autor de “Triste canción de amor”, “María Sabina”, “Niño sin amor”, “Sara”, “Abuso de autoridad” y muchas más.
En tiempos en que cantantes pop cantan apenas una hora u hora y media a su público, El Tri tiene preparada una selección de los mejores éxitos de su repertorio, para un programa que contempla, de base, cuatro horas de duración. Lora recordó que hace cinco años, en su concierto conmemorativo en el Palacio de los Deportes en Ciudad de México, tocaron seis horas y 40 minutos.
“Yo ya estaba con mi hija tomándome un café y me dicen, ahí afuera (en el escenario) está Chela, un mariachi y la banda esperándote. Uta, tuve que regresar y darle un rato más con rolas de José Alfredo y demás. En total fueron siete horas y 20 minutos”, comenta. En Monterrey, en el concierto por medio siglo de trayectoria, tocaron cinco horas.
Dada su rebeldía y su folclórico vocabulario, es muy tentador preguntarle a Lora sobre su opinión de la actualidad política. Viejo lobo de mar, evita caer en declaraciones fáciles o que se presten a “escandalitos” de redes sociales.
Sabe que no lo necesita y que, además, le vale madre lo que digan… como aquella vez en que le dijo a su público (quizás el único artista que lo ha hecho) que si querían cantar cantaran y que si no realmente le valía verg… No evade la pregunta de su opinión del Gobierno, no sin antes decir que “siempre le ha tirado al Gobierno”, y no tanto por querer llamar la atención, sino porque las rolas de El Tri dicen lo que la raza dice en la calle.
“El verdadero rock es rebelde y contestatario. Nace y crece en la calle. Ese es el rock de El Tri, que viene de la rebeldía natural de la gente. Esa es la gracia de nuestra música. Es más, la banda es el principal instrumento de El Tri”, afirma.
Sobre la típica pregunta de cómo espera ser recordado en el futuro, Lora se pone serio (así como se pone uno cuando lo fastidian con preguntas bobas) y dice que como alguien que cantaba lo que la gente decía. “La nuestra no es una música que se promoviera mucho en la radio, y mira, curiosamente serán canciones que perdurarán pinchemil años más”.
Luego de despedirse de los representantes de los medios, no sin antes convocar a sus acólitos a su tocada conmemorativa, Lora se marcha a paso lento, dejándonos la enseñanza de que, como dice una de sus rolas, el rock and roll nunca muere… el cuero es el que se arruga nada más. (Redactó Héctor Alvarado Lumbreras)




