El pasado 13 de abril falleció en su natal Lima, el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, controvertido escritor nacido en Perú pero que desde 1993 tuvo la nacionalidad española y en 2002 la de República Dominicana.
El escritor peruano que hasta sus últimos días fue prolífico en la creación de obras literarias, dejó en su legado un sin número de libros que ahora se vuelven imperdibles, cabe destacar los titulados; “Pantaleón y las visitadoras”, “La verdad de las mentiras”, “La fiesta del chivo” “Los cachorros” “La casa verde” sin olvidar “La ciudad y los perros” que lo catapultó como un escritor reconocido mundialmente.
Vargas Llosa recibió el Premio Nobel de Literatura en el año 2010 y a partir de ese momento se convirtió en una gloria viviente dentro del arte mundial.
El escritor peruano siempre se manifestó como un fiel apasionado por la fiesta brava y nunca tuvo empacho en reconocerlo y divulgarlo.
Fueron muchas las ocasiones en las que Vargas Llosa se refirió a la fiesta de los toros, mediante anécdotas y pasajes de su vida, en esta ocasión, señalaremos palabras dichas por el escritor cuando le otorgaron el “Premio Paquiro” en el año de 2011 en España, en esa ocasión el Nobel de Literatura se refirió a la Fiesta Brava de la siguiente manera: “Yo la descubrí cuando era muy niño, de la mano de mi abuelo Pedro, que allá, en la lejana Cochabamba, me llevó a una colina de lo que entonces eran las afueras de la ciudad, un lugar llamado La Coronilla, donde había una placita de toros, a ver mi primera corrida, no recuerdo, desde luego, los nombres de los matadores, ni si era una novillada o una corrida de toros, pero sí recuerdo la impresión, la emoción que fue vivir esa fiesta con su color, con su música, con el entusiasmo de los tendidos, y con el valor y la danza que significaba torear”.
Vargas Llosa durante su vida exaltó a la Fiesta Brava como una rica y variada tradición cultural hispanoamericana: “Nunca ha decaído mi afición por una fiesta que yo creo que es una de las más ricas tradiciones de nuestra cultura, una fiesta que tiene unos orígenes muy remotos, cuyos comienzos se funden, probablemente, con los comienzos de la cultura occidental; si uno rastrea su ideología, llega a los mitos fundadores de nuestra cultura, por otra parte, una fiesta en la que curiosamente se confunden el arte, la literatura, una metáfora sobre lo que es la condición humana y lo que significa la muerte para quienes están vivos y se enfrentan a ella con valor y con imaginación, y en ese encuentro peligroso son capaces de trascender el miedo, el peligro y construir ante la muerte -jugando con ella- un espectáculo que queda en la memoria, como quedan las grandes obras de la literatura, de la pintura, de la danza, de la música”
Ante la oleada de los anti taurinos en el mundo sobre todo en los últimos años, Vargas Llosa se mantuvo firme en su afición y amor por los toros sin menoscabo de ser criticado por propios y extraños y sin rehuirle a lo que hoy se llama políticamente incorrecto señalando: “No debemos avergonzarnos de nuestra afición por los toros, es una fiesta que no sólo por la tradición, sino por todo aquello que ha inspirado en el mundo de la cultura, ha enriquecido extraordinariamente la vida de las gentes, de quienes han vibrado de emoción en los tendidos en una buena tarde, como gentes que nunca han visto una corrida y, sin embargo han admirado las imágenes que ella ha podido inspirar en la poesía, o en la música o en la escultura o en la danza. Es una fiesta que está llena de amor no sólo a la belleza que surge una tarde en una buena faena sino también de amor por los toros, algo que les costará mucho trabajo comprender a sus detractores y enemigos; pero la verdad es que la Fiesta está llena de amor a ese animal bravo, que existe porque existen los toros. Quienes se empeñan en acabar con la Fiesta se empeñan realmente en acabar con los toros. Porque el toro bravo, el toro de lidia, existe porque existe la lidia y no al revés. Si desaparecieran las corridas, como quieren sus detractores, desaparecería ese hermoso animal, el más cuidado, el más querido, el más respetado probablemente del reino animal, como sabe cualquiera que haya tenido el privilegio de visitar una ganadería de toros bravos y ver todo el ritual que rodea su nacimiento, su crecimiento y su preparación para la Fiesta.”.
Se nos ha ido un grande de la literatura mundial y un excepcional benefactor y promotor de la cultura taurina en el mundo, descanse en paz Mario Vargas Llosa.


