Ni qué decir que el cambio fue notable desde el primer día. El césped cortado, los tiestos parejitos, los baños funcionando y la atención al público, de primera. No sabría decir qué pasaba antes; pero, sí escuché algunas quejas y el deterioro del edificio era evidente, a tal grado que había que buscar donde hacer pipí y, en el caso de las personas con algún impedimento, la situación se tornaba difícil.
Enhorabuena por el popular Betico y para la población que ahora podrá disfrutar de una atención adecuada en cuanto a los trámites que deben cumplirse ante la autoridad estatal.
Es posible que la Oficina Fiscal del Estado vuelva a ser el enlace de los tres niveles de gobierno, para una mejor marcha de los asuntos que la ciudadanía debe ventilar.
Valdez Richaud fue alcalde Reynosa a inicios del milenio y parece que sus cartas credenciales fueron muy buenas, tan buenas como para que el gobernador, Dr. Américo Villarreal Anaya le haya otorgado el nombramiento y con él la confianza absoluta en su buen desempeño.
Al interior de la Oficina Fiscal, donde la mayor parte del personal es sindicalizado, Betico fue recibido con beneplácito; quizá hubiera alguno que no lo conociera, pero bastó poco para que se creara una buena química que habrá de redundar en un trabajo en equipo, eficiente y armonioso, para atender las demandas de la población que acude a realizar alguno de los trámites que más calan: el cobro de impuestos y derechos.


