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Reynosa, Tam.-
Una ciudad al límite del cielo y la vida. Luisito Comunica se aventura en esta ocasión a La Rinconada, Perú, una ciudad extrema en todos los sentidos. Está ubicada a más de 5 mil 100 metros sobre el nivel del mar, por lo que es considerada la ciudad más alta del mundo y, por tanto, una de las que tiene menor cantidad de oxígeno disponible en el aire.
La expedición no fue un simple viaje turístico, sino una investigación que busca visibilizar cómo viven miles de personas en condiciones que la mayoría consideraría inhumanas.
Desde el primer momento, Luisito dejó claro que esta experiencia no es para cualquiera: la altura, el frío y la dificultad para respirar representan riesgos reales.
El youtuber se pregunta cómo es posible que alguien decida vivir allí de forma permanente, y lo que descubre es una mezcla de necesidad, abandono estatal y esperanza.
Uno de los primeros retos que enfrenta cualquier visitante de La Rinconada es adaptarse a la altitud. Luisito relata cómo la presión atmosférica en esta región hace que el oxígeno disponible sea aproximadamente la mitad del que hay a nivel del mar.
“Esta falta de oxígeno puede causar desde mareos y vómitos hasta desmayos y, en casos graves, edemas pulmonares o cerebrales”, dijo.
A lo largo del video, se pueden ver los efectos que tiene en el equipo de grabación, que sufre fatiga con solo caminar unos pasos.
Sin embargo, los habitantes de esta ciudad han aprendido a convivir con este entorno hostil. Su cuerpo se ha adaptado con el tiempo, pero eso no significa que estén exentos de problemas de salud: los dolores de cabeza, el insomnio y el cansancio crónico son parte de su día a día.
El motivo principal por el que La Rinconada existe y continúa creciendo es la minería de oro. Luisito muestra cómo miles de hombres y mujeres trabajan en condiciones completamente informales, sin ningún tipo de protección legal, médica o física.
Las minas son profundas y peligrosas, los túneles son inestables, y no hay supervisión que garantice la seguridad de los trabajadores.
Muchos mineros, impulsados por la promesa de encontrar oro, se adentran en la tierra durante horas, sin certeza de salir con vida ni con algo de valor. Además, existe un sistema conocido como “cachorreo”,que consiste en que un trabajador debe laborar durante varias semanas sin recibir pago, con la esperanza de que en cierto día del mes pueda quedarse con lo que extraiga. Esta práctica no solo es abusiva, sino también extremadamente incierta.
Luisito también documenta el estado deplorable de la infraestructura en La Rinconada. La ciudad no cuenta con servicios básicos como agua potable, recolección de basura, ni sistemas adecuados de drenaje. Las calles están cubiertas de lodo y desechos, y el frío es tan intenso que muchas casas apenas tienen un plástico o lámina para cubrirse. No hay hospitales equipados ni escuelas en condiciones óptimas.
Los niños crecen en un ambiente insalubre, expuestos a enfermedades respiratorias y a la contaminación constante provocada por el mercurio que se utiliza para procesar el oro. A pesar de que se extraen enormes cantidades de este metal precioso, el gobierno ha sido prácticamente inexistente en su labor por mejorar las condiciones de vida de quienes habitan allí.
La economía de La Rinconada gira exclusivamente en torno al oro, pero las riquezas no se quedan en el pueblo. Luisito señala cómo el oro extraído es comprado por grandes empresas o revendedores que pagan lo mínimo posible, mientras los mineros siguen viviendo en la pobreza.
Esta desigualdad es evidente y dolorosa: se trabaja en condiciones extremas para extraer un recurso valioso, pero las ganancias se van lejos. No hay desarrollo económico ni inversión en la comunidad. Las personas viven al día, atrapadas en un ciclo de pobreza del cual es muy difícil salir. La esperanza de encontrar una veta que cambie su destino los mantiene allí, pero las probabilidades son mínimas.
Durante su recorrido, Luisito conversa con varios residentes que comparten sus historias. Hay jóvenes que llegaron buscando oportunidades, familias completas que han construido su vida en este lugar, y también personas mayores que han trabajado décadas en las minas sin obtener una jubilación ni reconocimiento.
Muchos dicen que preferirían vivir en otro lugar, pero no tienen los medios para salir. Lo más duro es la sensación de olvido: no hay presencia constante del Estado, no hay programas de salud adecuados ni educación de calidad.
Aún así, la gente sigue adelante. Algunos emprenden pequeños negocios, otros ayudan a sus vecinos o buscan formas creativas de sobrevivir. En medio del frío y la carencia, hay también dignidad y esfuerzo.
El video cierra con una reflexión importante: ¿cómo es posible que existan lugares así en pleno siglo XXI, tan olvidados por los gobiernos y desconocidos por el resto del mundo?
Luisito invita a la audiencia a cuestionarse no solo por qué estas condiciones existen, sino por qué permitimos que sigan sin cambiar.
La Rinconada representa una realidad que va más allá de Perú: simboliza las consecuencias de una economía extractivista, del abandono estatal y de la falta de empatía.
A través de sus imágenes y testimonios, el video deja claro que no podemos seguir ignorando estas historias. Conocerlas es el primer paso para exigir un mundo más justo. (Con información de Mariana Cruz/ UT)



