Mérida, Yuc.-
En el estado de Yucatán, un grupo de perros mestizos ha encontrado un nuevo hogar, mientras custodian uno de los sitios arqueológicos más importantes de México, Chichén Itzá.
Estos animales, en su mayoría abandonados durante la pandemia de Covid-19, llegaron de forma espontánea a la zona donde se encuentra la pirámide de Kukulkán, considerada una de las siete Nuevas Maravillas del Mundo desde 2007.
Actualmente, la manada está compuesta por 20 perros que son considerados los guardianes de Chichén Itzá; algunos de ellos arribaron en condiciones críticas, enfermos, heridos o desnutridos.
Sin embargo, bajo el cuidado del personal de la zona arqueológica, han recibido atención veterinaria, alimentación y, sobre todo, afecto.
María Guadalupe Espinosa, directora del sitio, aseguró que los perros son tratados con “mucho cariño y respeto”.
Entre todos, destaca Cachimba, una perra de pelaje negro que llegó hace una década y se ha ganado el título de “reina” del lugar; su rincón favorito es la cima del templo de Kukulkán, desde donde contempla la puesta del sol junto a su inseparable compañero, el vigilante José Antonio Keb Cetina.
Para él, los perros representaron una compañía invaluable durante los momentos más difíciles de la emergencia sanitaria, cuando la soledad y las malas noticias marcaban la rutina.
Los animales, debido a su ligero peso, pueden subir a las estructuras arqueológicas, incluso a los sitios en los que está prohibido para los visitantes.
Incluso, algunos trabajadores creen que estos animales están ligados de manera espiritual al lugar.




