La renovación en las amazonas: ¿preocupa o emociona?

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La tan esperada y ciertamente polémica renovación en Tigres Femenil ha iniciado con más preguntas que respuestas. Como en cualquier equipo, algunos ciclos se cumplieron y el cambio generacional en las universitarias inició fuerte con la salida de las históricas Natalia Villarreal, Nayeli Rangel y Ofelia Solís.

Además, previo a este torneo se dieron de baja los refuerzos Ana Dias, Joselyn Montoya y Ana Seiça. Todavía en el arranque del campeonato, al medio tiempo del primer partido, la mexicoamericana Bianca Sierra anunció su retiro del profesionalismo tras una prolongada recuperación de una grave lesión de rodilla. A nivel operativo, el gerente deportivo Hugo Ayala sorprendió al informarse de su salida prácticamente al momento de que la pelota rodara en al universitario ante el Toluca.

Más sorprendente aún fue el anuncio de que la exjugadora colombiana Natalia Gaitán es quien lo reemplazaría. Es cierto que la colombiana tiene experiencia vasta como jugadora internacional y se ha preparado en lo académico, pero como suele suceder en la tenebra deportiva, la presencia de una agencia de representaciones de jugadoras con predominancia y permanencia en el roster felino, y ahora en la gerencia, siempre llama al sospechosismo.

Las nuevas incorporaciones de Tigres Femenil para este torneo son, hasta ahora, las seleccionadas nacionales Diana Ordóñez y María Sánchez -en su regreso a la liga y al equipo donde es de las favoritas de la afición- además de la mexicoamericana Sabrina Enciso, quien llegó de las Aguilas del América. En el papel, las contrataciones de las universitarias, más las salidas de la mayoría de las bajas, salvo la rendidora Ana Seiça, parece que le dan a Tigres Femenil el protagonismo de la liga que en los últimos torneos han perdido y que su afición sigue demandándoles.

Pero en el deporte, como en la vida misma, del plato a la boca se cae la sopa. Se llegó el juego contra Toluca y entre las fallas de Ordóñez y los cambios de posiciones y de jugadoras por el entrenador Pedro Martínez Losa, las diablas se fueron del volcán con un valioso empate que para ella supo a victoria y para los aficionados de Tigres se sintió como derrota.

Se desconoce si habrá más refuerzos o si lo que se tiene le es suficiente a la directiva. Por sus resultados anteriores, Tigres ya no jugará la eliminatoria de la Copa de Campeonas de las Concacaf, que da un boleto a la copa confederaciones y al mundial femenil de clubes.

Con lo que tiene, y si decide traer más, las amazonas deberán de estar luchando por quedarse con la séptima copa y sobre todo, recuperar su ADN de combate y triunfo. Por supuesto que las rivales también juegan, y con el aumento a una extranjera más por equipo, se anticipa que habrá más competencia, intensidad y calidad. Con lo que se vio el domingo en el volcán, la nueva temporada emociona tanto como preocupa.

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