Auténticos Tigres vs Burros Blancos, obstáculo superado

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Como una verdadera maquinaria de fútbol americano, funcionaron los Auténticos Tigres en su primer compromiso. Maquinaria que, por las circunstancias propias del inicio de temporada, no es posible imaginar al 100 % en sincronización y armonía. Porque esta maquinaria, distinta a todas las demás, está configurada por seres humanos y no por tornillos, piezas o tuercas. Son seres humanos, muy diferente a quien quiera verlo de otra manera.

En los Auténticos Tigres no todo es perfección, aunque a los coaches y a los aficionados nos gustaría verlo así.

Más de 6 mil aficionados disfrutamos el partido en grande, sabiendo que habrán de pasar cuatro semanas para volver a ver a nuestro equipo en el Estadio Gaspar Mass. Nos dimos el gusto de ver correr a Ángel Gabriel Alvarado, con el jersey número 31, en su primera carrera. Tras romper tacleadas, avanzó poco más de 60 yardas. También gozamos al contemplar el balón recorrer 50 yardas y atravesar los postes con la patada de gol de campo de Reinado Adolfo Blanco, número 42.

Sin menospreciar las travesuras que hace Aldo Herrera (#3) en las devoluciones de patada. Además, disfrutamos en la tribuna el entusiasmo del alma del equipo, de los llamados “patanes”, que cada vez están más patanes que nunca, ¡ja, ja! O de las damas que improvisaron una pequeña banda de música —eran solo dos, con tambor y otro instrumento que no identifiqué—, así como de las bellas porristas. También sufrimos con Jorge Luis Chaib por el fumble cometido, sin darse cuenta de que fue recuperado por su compañero Cristian Espinosa (#8), quien lo llevó hasta las diagonales, desbordando júbilo por todos los poros tras su corrida de más de 50 yardas.

Este es el programa de los Tigres: formado por seres humanos que gozan con sus fortalezas y que, de pronto, se frustran con sus debilidades. Auténticos Tigres es la condición humana: gozamos y sufrimos. Sin embargo, en un partido de fútbol americano en el Estadio Gaspar Mass no nos podemos dar el lujo de entramparnos ni en lo uno ni en lo otro.

El partido del pasado viernes, entre Auténticos Tigres y Burros Blancos, es apenas el principio de una larga temporada que implica que cada compromiso, de suyo, es importante y tiene su propia relevancia, sea cual sea el contrincante. Ustedes son seres humanos, no maquinarias. No se dejen impresionar por las circunstancias ni permitan que las emociones —ni las positivas ni las negativas— les ganen.

Como bien remarcó el coach Antonio Zamora en el break de medio tiempo, hubo desaciertos y errores. No hizo referencia a su dimensión ni a alguien en particular. Es parte de su inteligencia como entrenador: sabe que este programa está integrado por seres humanos y que se cuenta con un gran equipo, tanto a nivel de staff como de jugadores, en donde cada quien hace lo suyo.

Los desaciertos se deben, más que nada, al entusiasmo desmedido, el mismo que provoca desconcentración e inseguridad. La gran mayoría de ustedes —por no decir el 100 %— vienen desde la categoría juvenil, pasaron por la intermedia y ahora están en la mayor.

Tengo entendido que algunos los califican como “novatos”. Miren que de novatos no tienen nada, porque conocen el programa, lo han vivido y lo han sentido durante un lapso aproximado de cuatro años. En una planilla de 70 jugadores, puntos más, puntos menos, un 30 % refuerza la experiencia de 40 jugadores, algunos ya en su quinto y último año.

Nota de relevancia

La piedra de toque: la presencia del doctor Santos López, quien antes del partido estimuló a los Auténticos a dar lo mejor de sí mismos para alcanzar el mejor resultado. ¡Enhorabuena, señor Rector!

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