Monterrey, N.L.-
La Zona Rosa de la capital regiomontana luce un nuevo panorama para visitantes y transeúntes cotidianos que caminan por calles de la zona hotelera y la avenida peatonal de Morelos; los vendedores ambulantes de fritangas callejeras no aparecen vendiendo sus nada “dietéticos” productos.

Desde la Plaza Hidalgo, a espaldas del Antiguo Palacio Municipal, se aprecia que no hay oferentes, salvo los boleros de siempre que están a la espera de clientes para el lustre de su calzado.
En ese cruce de las avenidas Hidalgo y Escobedo, los alrededores del monumento al “Padre de la Patria” Miguel Hidalgo, lucen limpios de vendedores, hasta de palomas que son tradicionales visitantes de ese sitio.
Ni los clásicos vendedores de “baratijas” o bisutería se aprecian durante el recorrido de Hora Cero, antes del mediodía, dentro de los corredores peatonales que conectan la avenida Hidalgo y la peatonal de Morelos, cuyo aspecto luce pulcro de expendedores de “hot dogs”, tacos, tortas y demás comidas callejeras.
Calles con libre tránsito de paseantes, para acudir a establecimientos comerciales formales, son la postal que sólo la empaña la presencia de algún despistado vendedor de globos y otros que expenden sus lentes, micas para teléfonos celulares, audífonos, entre otros.
El recorrido por Morelos, desde Zaragoza hasta la avenida Juárez luce ajeno al olor del aceite o humo de los negocios ambulantes de vendedores de comida callejera.
Por el mismo trayecto, pero ahora por la avenida Padre Mier, paralela a Morelos, sí hay vendedores de comidas; caminando hacia el poniente de Juárez, se aprecian algunos expendedores de tacos, muy profusamente, quizá evadiendo la acción de algún inspector de comercio municipal.
Frituras con salsa, tacos de canasta, poca variedad para la clientela, pero eso no obsta para que los oferentes informales vendan sus productos a quien no trae presupuesto suficiente para calmar el hambre en un restaurant.
El recorrido hacia el oriente, por Padre Mier, desde la esquina de Juárez, muestra al vendedor de peluches y sombreros, más adelante pasando Guerrero un despistado taquero con su hielera de unicel ofrece su comida, aunque esto ya está retirado de los principales corredores como Morelos e Hidalgo.
En el cruce de Padre Mier y Escobedo, se aprecian carpas con sendos puestos de tacos, utilizando cajones de estacionamiento, sin que ahí se presente la restricción de autoridades municipales.
La misma situación se presenta una cuadra al norte, en la esquina de Matamoros y Escobedo, donde comensales degustan, sin temor a algún mal gastrointestinal, tacos de chicharrón, barbacoa, asado, picadillo, nopales, entre otros guisos.
Estos olores no llegan hacia la Zona Rosa, de donde han sido retirados los vendedores de comida informales, para beneplácito del comercio organizado.








