El Mundial… y a nosotros, ¿qué nos importa?

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Fuera de funcionarios de gobierno y algunos muy buenos amigos que son fervientes acólitos del balón, he notado que, en términos generales, la fiebre mundialista no ha contagiado a muchas personas en la zona metropolitana de Monterrey.

¿Y por qué habría de emocionarnos? Después de todo, a diferencia de otras experiencias mundialistas, esta Copa cada vez se está convirtiendo en un evento elitista, alejado de las masas, dirigido exclusivamente a quienes tienen el recurso suficiente para ser tratados como verdaderos VIP.

De entrada está el tema de los boletos. La FIFA organizó una complicada lotería donde es más sencillo sacarse la casa del TEC que tener el “privilegio” de gastar miles de pesos en un boleto para un partido que, por cierto, aún no sabemos quiénes van a disputar.

Luego está el asunto de toda la parafernalia que se está gestando alrededor del evento, con festivales, festejos y eventos que van más dirigidos a los turistas que se espere lleguen a la ciudad, que a los residentes locales, quienes van a estar más ocupados en ir a trabajar, sacar adelante su día a día que andar bailando y bebiendo a las 12 del día.

Para hacer las cosas peor, para el regiomontano de a pie, el que tiene que levantarse cuando todavía no sale el sol para enfrentar (ya sea en camión o en auto) el tráfico infernal por las obras de un Metro mundialista que seguramente no se va a acabar a tiempo; toda referencia a la Copa del Mundo se convierte en una mentada de madre, pues es ese evento el que provocó que se levantaran obras de relumbrón que hoy los tienen atrapados en un congestionamiento.

Me queda claro que conforme avancen los meses, los millones y millones de pesos que se van a utilizar para promocionar el Mundial en las redes sociales, medios de comunicación y espacios públicos van a lograr su objetivo y conseguirán que el regiomontano se emocione un poco con los cuatro partidos que se disputarán en esta ciudad.

Lo que también es obvio es que, pasado el evento, cuando llegue la “cruda futbolera”, más de dos se van a hacer la misma pregunta: ¿Y esta madre, de qué me sirvió? [email protected]

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