Carlos Manzo no sólo es uno más de la larga lista de crímenes de servidores públicos y ciudadanos inocentes cometidos en México recientemente. Es la prueba del fracaso rotundo del slogan de “Abrazos no Balazos” que empezó Andrés Manuel López Obrador y que ha prolongado Claudia Sheinbaum Pardo.
El asesinato del alcalde de Uruapan, Michoacán, apretujó el pecho de millones de mexicanos, sobre todo de miles que son extorsionados, que sufren la invasión o despojo de sus propiedades y, todavía peor, de familiares de mujeres buscadoras de sus hijos que han muerto en ese intento.
Si Carlos Manzo murió siendo ¿protegido? por 14 elementos de la Guardia Nacional como escoltas, entonces qué nos espera a las personas comunes que trabajamos honestamente para darle estudio y comida a nuestros hijos.
El presidente municipal independiente levantó la voz de millones de mexicanos que tenemos miedo de hacerle eco; de participar en marchas para repudiar su crimen con temor a que un sicario reciba 20 mil pesos por matarte y que tu nombre se sume una larga lista.
El hecho sucedido el sábado 1 de noviembre para celebrar el Día de Muertos en Uruapan, vino a derrumbar lo construido en narrativa, discursos y, seguramente cifras falsas, de que el gobierno federal está ganando la guerra al narcotráfico.
Y no solamente vino a ser un duro golpe contra Claudia Sheinbaum, sino también para su secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, perfilado para ser el próximo candidato presidencial de Morena en 2030.
Ante los ojos y la condena en el mundo, que empezó con Christopher Landau, subsecretario de Estado de Estado Unidos y ex embajador en México, el crimen de Carlos Manzo desnudó el fracasado slogan de “Abrazos no Balazos” de la 4T en su primer y segundo piso.
“Estados Unidos está dispuesto a profundizar la cooperación en materia de seguridad con México para erradicar el crimen organizado a ambos lados de la frontera. En este Día de Muertos, mis pensamientos están con la familia y amigos de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán, México, quien fue asesinado anoche durante una celebración pública del Día de Muertos”, escribió en su cuenta de X.
Sheinbaum acusa que el asesinato de Carlos Manzo está siendo “politizado” por los opositores al gobierno. ¿Pero qué espera la mandataria? ¿Que los políticos reaccionen hablando de frutas y verduras?
Y por qué, de nuevo en una desgastada declaración antes de López Obrador y ahora de ella, se retrocede al pasado echándole la culpa a Felipe Calderón Hinojosa de la fracasada guerra contra el narco. Ojalá y esa sobada excusa alcance a Morena en las elecciones intermedias en 2027.
En una llamada telefónica Heriberto Deándar, director general de Hora Cero, me compartía su empatía con Carlos Manzo por una realidad que vive y que no puede hacer pública por seguridad personal y familiar.
Él, como millones más de mexicanos que condenamos los hechos en Uruapan seguimos con un nudo en la garganta. Y con miedo sobre el futuro del país donde el gobierno se comparte.


