México fue la sede de la Copa del Mundo (en aquella ocasión sin compartir con nadie más) y se realizaron dos torneos cortos, el último menospreciado por la mayoría menos por Rayados que lo ganó. Ninguneado porque los seleccionados no metían la pierna y los equipos terminaron incompletos porque los seleccionados no jugaron la parte final y la que jugaron se cuidaron hasta de hablar para evitar lesiones y no perderse la copa.
40 años después será lo mismo. Un torneo que se jugará con tres semanas de tres partidos, seleccionados que una vez se diga la lista le bajarán intensidad y la liguilla se jugará sin lo mejor, en teoría, porque todos estarán ocupados con sus selecciones.
Muchos ya hacen menos este semestre y con razón porque el nivel, si de por si, no será el óptimo cuando tienes tantos partidos por semana y más los que jugarán torneo internacional que les pondrá partidos adicionales.
¿Quién perfila para ganarlo? El equipo con menos seleccionados y con mayor fondo en su banca. Eso es definitivo. No nos extrañe un América bajón (se van a cuidar los nacionales considerados), Toluca, bicampeón, podría ganar nuevamente, Tigres y Rayados podrían aprovechar si no les quitan jugadores. El nivel del torneo irá a la baja por cuestiones obvias pero quién rote mejor a sus jugadores podrá coronarse.
Estos son los torneos en donde puedan surgir nuevas promesas que tendrán más oportunidad de mostrarse por las cargas de trabajo que se van a tener.
Equipos que se van a ver afectados en sus plantillas porque nadie se va a arriesgar a perderse un mundial. Ya no habrá novedades en convocatorias salvo lesiones que se presenten. Así que será un torneo para palomear nada más. Pero quién levante la copa de la liga lo hará con honor y va a contar. Así que menospreciar al final del torneo al que quede campeón no cabe. Así como no cupo con Rayados en 1986.


