Y se veía venir

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Dicen que cantado vale doble.

Después de ganar el clásico de manera hollywoodesca pero operacionalmente insípida, los Tigres volvieron a la tristeza con una goleada que los pone en la lona en la eliminatoria de la Concacaf y de nuevo exhibe la necesidad de ese último eslabón en la cadena que se necesita para amarrar una copa.

En lo superficial, los felinos maquillan su derrota con el válido argumento del periplo accidentado que tuvieron para llegar al partido. Por supuesto que eso cuenta, tanto como la muy sabida estrategia de los equipos de la MLS de presionar desde el inicio, buscar el espacio largo y aprovechar la fuerza física para atacar con descolgadas.

La lesión de Rómulo y la ausencia de Gorriarán tanto le juegan en contra a los felinos como confirman que si se quiere ganar la liga y la Conca hay que tener dos jugadores de calidad por posición para alternar en momentos bravos.

De todas estas razones que sin duda influyen en la goleada de media semana, la que más debería de importar en la interna es el encontrar las variantes en el campo que saquen adelante los partidos, más allá de esperar la heroica de Gignac, la pincelada de Correa o el chispazo de Aguirre, Láinez o Brunetta.

Sigue el partido en el volcán contra el malogrado Querétaro; en el papel deberá de ser una victoria contundente, de esas engañabobos.

Después toca la vuelta en la Conca, donde la eliminación o la hazaña deben ser parámetros para evaluar las expectativas del equipo en la recta final de la temporada de la liga. También sea lo que sea, es una confirmación de que la montaña rusa continúa, y que el crédito adquirido en la “época dorada” se está acabando muy rápido, con el riesgo de descender al grupo de los animadores de la liga.

DE REBOTE

Benjamín Gil nuevamente se quedó en la orilla de la gloria con el equipo nacional de beisbol mexicano al fracasar en la ronda de grupos en el Clásico Mundial, donde la sorpresa ha sido la novena italiana.

El roster nacional se veía con buenas hechuras, aunque esa obsesión de Gil de meter con calzador a su hijo Mateo quizá pudo influir en el ánimo del dogout.

Como haya sido, el gozo de macanear a Brasil se fue al pozo con errores y poco bateo ante Italia. Perder con los Estados Unidos estaba en el presupuesto y ganar a los británicos era cosa juzgada.

Lástima porque si en un deporte de conjunto se tiene la posibilidad de destacar en lo internacional es el beisbol, que también se queda fuera de las olimpiadas.

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