Perdido entre los calendarios y las efemérides, este 12 de marzo marcó el 30 aniversario de la noche en que Cerati, Bosio y Alberti ingresaron al Post Edge Studios de Miami y cambiaron para siempre no solo el rock en español, sino la música en general.
Se cumplen tres décadas de una noche que se ha vuelto mítica, pues Soda Stereo ofreció una de las más poderosas presentaciones en la historia del rock.
Convocados por la hoy extinta MTV, Soda aceptó participar en el ya muy exitoso proyecto de los Unplugged, conciertos desenchufados donde bandas reconocidas ofrecían versiones acústicas de sus éxitos.
Mucho se ha escrito de cómo Soda Stereo en un principio rechazó participar en el proyecto, pues no consideraban que su música iba a sonar bien de manera acústica; hasta que, en 1996, aceptaron la invitación bajo la condición de que, en lugar de presentar versiones básicas de sus temas, interpretarían algunos de sus éxitos reinventados.
Fue así como, acompañados por los hermanos Fainguersch —Pedro en la viola, Diego en el cello y Ezequiel en el fagot—; además del llamado “cuarto Soda”, Fabián Andrés González Amado —mejor conocido como Tweety González—, en los teclados; Soda Stereo presentó un set de 13 temas con 70 minutos de duración que no sonaba como nada en la época.
El concierto no solo sirvió para demostrar el nivel musical que habían alcanzado los tres integrantes de la agrupación argentina, sino también para mostrar a sus seguidores un poco de sus influencias musicales.
Es por ello que el recital arranca con Un misil en mi placard, que viene aderezada con la introducción de Chrome Waves de la banda británica Ride, lanzada apenas cuatro años antes.
De ahí viene la tan recordada versión de En la ciudad de la furia, donde invitan a cantar a la colombiana Andrea Echeverría, vocalista de Aterciopelados, quien reconoció que estaba tan, pero tan nerviosa, que “agradeció” el favor equivocándose en la letra durante su tercer intervención.
En Entre caníbales, Soda Stereo mostró su generosidad, pues permitió a los músicos invitados lucirse con breves, pero sustanciosos, solos, para luego dar entrada a Pasos, que es lo más cercano que estuvieron de tocar algo acústico, pues hasta Zeta cambia el bajo por la guitarra.
Zoom y Cuando pase el temblor se ligan de forma maravillosa, con Gustavo quedándose callado en uno de los coros para dejar a la gente cantar y Alberti utilizando un pandeiro —como se le llama al pandero brasileño—.
En Té para tres, Cerati evidencia el cariño y respeto que siempre le tuvo a quien consideró su padre musical: Luis Alberto Spinetta, pues el requinto original lo sustituye por el que aparece en el clásico del rock argentino Cementerio Club.
La noche sigue con versiones cambiadas, pero muy competentes, de Ángel eléctrico, Terapia intensiva del amor, Disco eterno, Ella usó mi cabeza como un revólver y Paseando por Roma.
El mini concierto termina en lo más alto, cuando interpretan “Genesis”, canción originalmente grabada por la banda Vox Populi para el álbum La Biblia y donde Cerati demuestra que está al nivel de grandes guitarristas como Clapton, Knopfler, Gilmour, entre otros, al entregar uno de los más poderosos requintos en la historia del rock mundial.
Hoy, a 30 años de distancia, quizás pocos lo recuerden, pero este concierto quedó perpetuado en dos discos diferentes: en el de 1996, los temas Zoom, Cuando pase el temblor, Terapia intensiva del amor, Disco eterno, Paseando por Roma y General fueron sustituidos por Sonoman, Planeador, Coral y Superstar, canciones que fueron grabadas para el álbum Sueño Stereo, pero no entraron al LP.
Esta producción incluía un CD extra que, al insertarlo en una computadora, daba acceso a una pista multimedia interactiva donde era posible jugar con los elementos de la portada del disco, pues dependiendo de dónde se colocaba el cursor, se podían ver videos del show, encender o apagar la luz de una lámpara, escuchar los mensajes de la contestadora automática o reproducir secciones de la canción Coral, entre otras actividades.
El “error” fue enmendado en 2007, cuando reeditaron el disco con todas las canciones de esa noche, eliminando las cuatro de Sueño Stereo. Ese lanzamiento no contaba con el CD interactivo… es obvio que no se puede tener todo en la vida.
Incluso, entre los meses de octubre y noviembre de 1996, Comfort y Música para Volar, el álbum, tuvo una breve gira de promoción por seis países que, el 11 de noviembre de ese año, los trajo a Monterrey para un concierto en el desaparecido Auditorio Coca-Cola.
Y aunque han pasado tres décadas desde que se grabó esta presentación, la misma sigue resonando hasta nuestros días, con miles de fanáticos rehusándose a olvidar a Soda Stereo, que sigue vigente con sus dos integrantes que aún sobreviven.


