Fotos: Andrea Jiménez, Gerardo Ramos y Erick Melchor
Guadalupe, N.L.-
La fiebre por la Copa del Mundo comenzó a sentirse en la ciudad de Monterrey gracias a los aficionados de Irak y Bolivia que le dieron color al próximo inmueble mundialista.
Desde horas antes del partido, sudamericanos y asiáticos coparon las inmediaciones del Coloso de Guadalupe tapizando con banderas, cánticos y mucho color a los pies del imponente Cerro de la Silla.
A falta de un par de horas para el partido, que es cuando se abrieron las puertas a la afición, de a poco los asistentes ingresaron al Gigante de Acero, ambos bandos con la ilusión de romper décadas sin asistir al Mundial.









El estadio, siguiendo las tradiciones de esta ciudad, se encontraba dividido entre dos masas de gente alentando a sus respectivas selecciones, pero otro más de locales que querían disfrutar de la experiencia munidalista.
Más allá de las obvias playeras de Irak y Bolivia, se vieron jersey de la Selección Mexicana, Rayados, Tigres, Cruz Azul, Toluca, entre otros.
Dentro del inmueble, el ambiente fue otro. Gente parada en gran parte del partido, secciones completas que se transformaron en una embajada de los países. Todo generando un ambiente único.
Esto, pese a ser apenas el repechaje, fue un adelanto de lo que puede ser la Copa del Mundo en Monterrey con miles de personas envueltas en la emoción de la justa más grande del planeta.


