Educación Inclusiva: del dicho al hecho

Últimas Noticias

El tema tiene dimensiones internacionales: La educación inclusiva está respaldada por instrumentos internacionales como la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU. En México, la Secretaría de Educación Pública (SEP) y normativas como la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad obligan a eliminar la discriminación en los planteles educativos (Gob.mx). Y, Nuevo León, está en espera de que se publique la nueva ley de educación para el estado.

La educación inclusiva es un modelo que garantiza el acceso, participación y aprendizaje de todos los estudiantes, sin importar sus capacidades, origen, género o situación social, adaptando el sistema educativo a sus necesidades en lugar de etiquetarlos. Busca eliminar barreras para lograr una enseñanza equitativa y de calidad.

Se dice fácil, pero en realidad el asunto es por demás complicado. Empecemos por decir que, en el ámbito de la educación –como sucede también en el de la salud- por más que se ha intentado homologar la calidad de los servicios del sistema público y del privado, siguen existiendo diferencias abismales entre ambos, empezando por diferencias ideológicas, como por ejemplo: Todos sabemos que muchas escuelas privadas que –por motivos ideológicos- se niegan a utilizar los libros de texto gratuitos; o que enseñan religión, bajo la nomenclatura de “valores” cuando por ley, la educación debe ser laica. Simplemente por diferencia de estatus; suelen llamarle “colegio” o “instituto” a los planteles privados, mientras que a los públicos se les llama “escuela”. Otros bemoles diferenciales son la obligatoriedad del uso de uniforme con cierto tipo de zapatos; un determinado corte de cabello o peinado…y ni qué decir de las diferencias en infraestructura, amenidades y equipamiento: diferencias que existen también dentro del mismo ámbito público, entre las escuelas urbanas y las rurales. El tema de las colegiaturas, las “cuotas”, y/o el verdadero significado de la educación “gratuita”.

El sistema educativo completo carece de un piso parejo, que dista mucho de emparejarse con meras adecuaciones. En el ámbito privado, es bien sabido que los colegios resultan excelentes negocios y por ende se crea un “clientelismo educativo” bastante lucrativo. Es decir: el alumno es tratado como cliente, donde, como dice el refrán: “Según el sapo la pedrada”, especialmente en materia de disciplina, rígida para unos y laxa para otros. (Valga recordar que la disciplina era aquello que –en tiempos remotos-solía implicar la capacidad de actuar ordenada y constantemente, siguiendo normas y métodos para alcanzar metas, desarrollar hábitos o mantener el orden. Implica constancia, responsabilidad y autocontrol, siendo clave en el éxito personal, académico y profesional.) Este aspecto en particular lleva implícita la disolución del docente como figura de autoridad y respeto.

Es importante mencionar también que, los alumnos, ya no se les puede reprobar por bajo rendimiento académico (y los niños lo saben). Esto es principalmente porque reprobar año resulta “estigmatizante” y “traumático”…y no como un refuerzo necesario, por lo tanto, cada año escolar que pasan sin haber adquirido el conocimiento necesario para el siguiente nivel, es equivalente a “mandarlos a la guerra sin fusil”, porque tarde o temprano, tristemente el déficit los alcanzará, porque arroja el mensaje de que el esfuerzo deja de ser necesario para la superación. ¡Y que la vida se encargue!

Un aspecto muy delicado es el de las neurodivergencias y su inclusión en un sistema de educación regular. Estas neurodivergencias, que incluyen -entre los más comúnes- el Trastorno del Espectro Autista (TEA), TDAH, dislexia, disgrafía, discalculia, síndrome de Tourette y Trastorno del Procesamiento Sensorial. Estas condiciones implican diferencias en aprendizaje, atención, comportamiento o comunicación, no enfermedades, que requieren apoyos específicos para prosperar (Child Mind Institute, 2026). Estos niños requieren de adecuaciones académicas particulares y personalizadas dentro del aula, pero sobre todo, requieren de maestras y maestros altamente capacitados para el manejo de cada caso sin vulnerar su integración sin generar inequidad para con el resto del grupo.

Existen muchas barreras que obstaculizan la posibilidad de implementar una auténtica educación eficiente y pareja para todos. Por ejemplo: las creencias erróneas y prejuicios sobre la discapacidad o la diversidad cultural, la falta de preparación docente y planes de estudio rígidos, las barreras físicas en las instalaciones escolares, la insuficiente financiación y recursos, entre muchas otras cosas.

Hemos de preguntarnos si en realidad, ahora estamos mejor eque antes en materia educativa. Nos hemos conscientizado sobre el bullying, la discriminación, la inconveniencia de los métodos punitivos, la desestigmatización de ciertas condiciones fisicas y mentales, el daño del endocrinamiento ideológico en la educación, etc…Pero una cosa es estar conscientes y otra es haberlo erradicado, y si lo hemos “suplido” por algo realmente mejor o si vamos por buen rumbo.

La igualdad, la inclusión, la diversidad, la equidad son conceptos hermosos, casi utópicos, especialmente en el ámbito escolar. Eso sin duda, porque aprender desde la escuela coexistir en la diversidad en términos de igualdad, es un factor fundamental en la evolución social. Pero la transición del papel a la realidad, del dicho al hecho, no es fácil. Habremos de seguir avanzando, pero sin negar que haya mucho que corregir a lo largo del camino.

Dentro de algunos -no muchos años- los niños de hoy tendrán el destino del mundo y del país en sus manos.

NINOS 3s
Artículo anterior
Artículo siguiente
- Anuncio -

Columnas

- Anuncio -