¿Halago, descalificación o advertencia?

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Hace tiempo que no escribo sobre política, pero ésta vez nomás no me pude aguantar ya que encontré una oportunidad para ejercitar esa práctica de leer entre líneas y encontrar el mensaje oculto que hay en casi todas las cosas cuando una sola expresión dice más que mil palabras.

Andrés Mijes, alcalde de Escobedo y aspirante a la gubernatura por Morena, comparó a Samuel García con el monarca francés Luis XIV, al considerar que el emecista (Samuel García) gobierna como si estuviera en la Edad Media. 

Pero, Luis XIV fue todo menos medieval. El llamado “Rey Sol”, quién reinó por 72 años, de 1643 -1715, se sitúa en la línea del tiempo dentro de la llamada “Era Moderna”. Entonces, ciertamente, Luis XIV no fue medieval; fue el máximo exponente de la Edad Moderna, periodo conocido como el Barroco y el apogeo del Absolutismo francés. Conocido como el “Rey Sol”, centralizó el poder en su persona con la frase “el Estado soy yo”, eliminando el poder feudal de la nobleza. Desde esa perspectiva, comparar a Samuel con Luis XIV sería un inmerecido halago para el actual gobernador.

Probablemente, Mijes, encuentra similitudes en cuanto al carácter absolutista del legendario monarca francés con las posturas y actitudes de Samuel García, por las dificultades que representa el tratar con alguien que cree que el estado se encarna en su persona: “El Estado soy yo”…y quizás también su partido político, Movimiento Ciudadano,  al cual Samuel le ha dado identidad y forma desde su propia idea, a su antojo y capricho. En la percepción colectiva, resulta imposible pensar en Movimiento Ciudadano sin ponerle al concepto la cara de Samuel, porque ni Jorge Álvarez Maynes ni Dante Delgado, (ni cualquier otro naranja)  tienen el mismo peso político que el vorazmente controversial gobernador nuevoleonense que gobierna cual si reinara, concentrando  todo el poder (ejecutivo, legislativo y judicial) en la figura de un “rey” absoluto,  -intocable, intratable, inflexible e inaccesible-  sin restricciones, sin auténtica división de poderes y bajo la justificación de un mítico y autoproclamado “derecho divino”, siendo el único titular de la soberanía y autoridad estatal. Donde se hace lo que él dice, como él dice y cuándo él dice  (so pena de caer de su gracia si se atreven a contradecirle). 

Desde este enfoque, una vez más, no sé si la comparación que hace Mijes sea un insulto o un halago para Samuel.

   Pero, la comparación que hace Andrés Mijes, entre el Rey Sol y el Gobernador Naranja, independientemente de la intención que tuviera, no es del todo un desperdicio. Ya de cara a las próximas elecciones, los contendientes aspirantes a la gubernatura del estado por otros partidos, (e incluso los mismos emecistas) deben estudiar muy bien  el contexto. No tanto así el esquema político, sino la personalidad, temperamento y carácter de Samuel García y sus alcances y atribuciones auto-otorgadas.  Para planear su estrategia, los contendientes no pueden ni deben pasar por alto el concepto que el actual gobernador tiene de sí mismo y de sus capacidades…es decir: de lo que sería capaz, con tal de lograr sus objetivos. De aquí concluyo que la comparación que hizo Mijes entre Luis XIV y Samuel García, no es ni un halago, ni una descalificación. Es, simple y llanamente, una advertencia.

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