Las despedidas casi siempre son emotivas para el que se va y dolorosas para el que se queda.
Este fin de semana, el cierre de la temporada regular de la liga BBVAMX tuvo esa nostalgia en el campo del estadio universitario con el adiós del Mazatlán FC, que fue vendido, dejará el puerto y cambiará su nombre al del histórico Atlante.
Mazatlán se convirtió en plaza futbolera apenas en el 2020. Llegó en un traspaso interno del grupo Salinas que se llevó la franquicia desde Morelia, una localidad con mucha más historia y tradición en la liga que los llamados “cañoneros”.
En su breve historia, el Mazatlán tuvo diez entrenadores incluyendo a experimentados como Víctor Manuel Vucetich, Tomas Boy, Ruben Omar Romano, Robert Dante Siboldi y Sergio Bueno. Su desempeño en la liga fue mediocre, aunque logró ganar tres copas en torneos amistosos para ilusionar a sus aficionados.
Con el apoyo del gobierno, el club debutó estrenando “El Encanto”, un estadio para 20,195 espectadores que costó 652 millones de pesos y que probablemente se convertirá en escenario para conciertos en la fiestera perla del pacífico.
En algún momento, y bajo el amparo de Tv Azteca, el Mazatlán realizó un reality en el que los ganadores fueron contratados y debutados como jugadores profesionales en los equipos varonil y femenil. De allí, nada pasó con los prospectos.
Y si en la rama varonil el equipo no destacó, en la femenil el Mazatlán se convirtió en un escalón en la liga para aumentar promedios de los equipos que las enfrentaron. En solo dos torneos su diferencia de goles fue de +2; los 17 restantes, navegó entre los -6 y los -54 goles de diferencia, que al conocerse las condiciones desiguales en las que viajaban en comparación con el varonil se entiende la poca competitividad.
Sinaloa no es tierra de futbol. Las experiencias del Mazatlán y los Dorados demostraron que el beisbol, y en menor medida el basquetbol, son los más populares en el estado. Más allá del deporte, es penoso que los recursos públicos invertidos y los empleos directos e indirectos se pierdan por esa combinación terrible de caprichos personales y malas planeaciones.


