Palabras aladas

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El notable escritor y educador, Agustín Yáñez, escribió un libro polémico: Santa Anna, Espectro de una Sociedad, luego de haber dado a la imprenta su ensayo “El hombre providencial del Romanticismo”.

Eso dio origen a confusión y afianzó la divergencia ideológica entre los que creen en el mandato divino o providencial, y los que están seguros que el devenir de los pueblos es el resultado del pensamiento, la palabra y la obra de su gente.

Necesario es puntualizar que Yáñez no alude precisamente a las fuerzas ajenas que determinarán el futuro del conjunto social; sino a la energía de la propia colectividad para encontrar rumbo y caminos por los cuales llegar a su destino.

Con la biografía de Santa Anna, Yáñez hace un llamado a la nación para dejar de atenerse a los hombres providenciales, que no lo son, y ajustarse a sus propias posibilidades, materiales y espirituales, para seguir adelante a pesar de las vicisitudes y descalabros.

El 5 de mayo, en conmemoración del 164 aniversario de la Batalla de Puebla, durante la cual las armas nacionales se cubrieron de gloria, como dijo el general Zaragoza al presidente Juárez, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó, categóricamente, que: “Ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos”, haciendo alusión a los eventos recientes que han puesto en claro la intromisión de agentes estadounidenses en asuntos que competen exclusivamente a los mexicanos.

Y, desde luego, al espíritu injerencista del gobierno de Donald Trump, que ha puesto a la humanidad al borde de la extinción por sus empeños intervencionistas en todo el planeta, a fin de evitar el colapso del que fue el mayor imperio de la historia, gracia a su poder armamentístico.

La respuesta fue contundente para uno y para todos: “A quienes piensan que la presidenta se arrodilla, están destinados a la derrota”.

Previamente, la mandataria señaló que quienes celebran las críticas de televisoras extranjeras contra México y defienden la injerencia están “destinados a la derrota”.

En su mensaje, sostuvo que quienes recurren al apoyo de fuera, al no contar con respaldo del pueblo mexicano, terminarán por fracasar.

A quienes, intentan presentar la conquista como una forma de salvación, y consideran que el pueblo puede ser engañado.

A todos ellos les advirtió que están destinados a perder. Posición diametralmente opuesta a Santa Anna, quien en 1948, fue acusado de traición a la patria y debió salir huyendo, luego de haber firmado el Tratado de Guadalupe, por medio del cual, México cedió a los Estados Unidos los territorios de Colorado, Nuevo México y California, para poner fin a la invasión militar.

O, aquellos que en 1852, proclamaron en Guadalajara el Plan del Hospicio, mediante el cual se desconocía al presidente Mariano Arista y fueron por Santa Anna.

A su regreso, ya como Antonio López de Santa Anna, benemérito de la Patria, general de división, gran maestro de la nacional y distinguida Orden de Guadalupe, caballero Gran Cruz de la Real y distinguida Orden Española de Carlos III y Presidente de la República Mexicana, firmó el Tratado de Gasdsen, por medio del cual vendió parte de Chihuahua y liberó al gobierno de Estados Unidos de cumplir con los compromisos del Tratado de Guadalupe.

La Dra. Claudia Sheinbaum Pardo es una mujer notable; pero, no es una presidenta providencial; su mandato dimana de la voluntad popular que la eligió, la ama y la respalda incondicionalmente, más luego de sus palabras aladas.

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