Las pilas del juguete de Samuel se agotan

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La pila de su juguete en que ha convertido Samuel García los cuatro juegos del Mundial en la sede Monterrey, ya tiene sus días contados gracias a Dios: 21 para ser exacto, cuando el 29 del presente se dispute el último partido de 16avos de final.

Tanto ha sido el protagonismo del gobernador de Nuevo León, que no tuvo ni tantita vergüenza para montarse en un concierto donde no tiene vela en el entierro, diría mi abuelita, como si fuera suyo.

Me refiero al concierto de J Balvin, organizado y anunciado un día antes por compañía Coca Cola para poner fin al Trophy Tour de la Copa FIFA en el Parque Fundidora el lunes 8 de junio. Y él lo replicó 24 horas después.

Con dinero del erario estatal, Samuel García lanzó una dispendiosa campaña para promover su imagen y algunos de los suyos, pensando en las elecciones de 2027. 

Pintarrajeó de color naranja todo lo que alcanzaba a ver su vista, entre ellos muros de su malogrado Monorriel, banquetas de avenidas y pasillos del Paseo Santa Lucía y, el colmo, se confrontó con la FIFA porque quiso meter los colores de su partido político en el Fan Fest del Parque Fundidora.

Pero eso no ha sido todo, viajó por Estados Unidos, Asia y Europa promoviendo los cuatro partidos como si fueras suyos; inauguró obras ni a medias prometidas para estar listas antes de la Copa del Mundo, y ordenó levantar un muro de bloques de más de 200 lineales para cubrir un sector deprimido sobre la Avenida Constitución, y no ser visto por los visitantes. Vaya, hizo invisibles a sus habitantes.

Fuera de toda realidad, ha dicho mil veces la falsedad de que Nuevo León será la mejor sede del Mundial, cuando bien sabe que la FIFA designó a Monterrey como anfitriona oficial y su nombre lo lleva el estadio.

No soporta que los viajeros que lleguen por vía aérea o por tierra cruzando la frontera o de sur a norte por las carreteras de nuestro país, su destino será la sede Monterrey, con el estadio que está en Guadalupe.

Y mención aparte es la cantidad incalculable de dinero gastada de de las arcas de la Tesorería estatal a manera de promoción individual con entrevistas pagadas y pautas en Facebook, lo que “ni Obama”.

Pero ya muy pronto, reitero 21 días, las pilas de su juguete que por meses, o años, ha sido el Mundial en Monterrey, se agotarán y se pondrá en off.

Y paso siguiente será el recuento de los daños a su imagen, y el proceso para enfrentar las acusaciones de la Fiscalía General de la República.

Mientras, vamos a dejar a Samuel García que se ponga en modo “party” durante un mes. No sería ni será la última vez, como pasó en 2024 cuando tardó meses en superar el after party de la derrota en las urnas.

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