Hace años después de ser bicampeón con Pumas e irle a ganar al Real Madrid con el equipo universitario en el mismísimo Santiago Bernabeu, Hugo tomó el mando de la Selección Mexicana.
Entonces pidió dos procesos para hacer a México campeón del mundo.
Hasta la fecha muchos consideran ese pronóstico como una locura.
Pero si vemos los antecedentes, muchos de los éxitos de Hugo hubieran parecido una locura si alguien lo hubiera escuchado años antes de conseguirlos.
Lograr sigo Pichichis en España, convertirse en uno de los delanteros más grandes en la historia del futbol mundial y una leyenda del quizá mejor equipo de la historia del futbol mundial, es una realidad.
Ingresar al Museo del Real Madrid y ver un nicho dedicado sólo a Hugo Sánchez, es un orgullo para los mexicanos que visitamos el Estadio Santiago Bernabeu.
Hoy la Selección Mexicana está con todas las posibilidades de vencer mañana a Inglaterra, en el seguramente más importante de la historia del futbol mexicano. Y tienen todo para hacerlo, dependen de ellos para avanzar a los Cuartos de Final.
Esta generación no sabe de “ratones verdes”, como se le conoció a México tras sus fracasos rumbo a los Mundiales de Alemania 74 y España 82, a los que el Tricolor no clasificó. Y sobre todo, en el tremendo fracaso en Argentina 78.
Tampoco sabe aquella frase de: ¿Por qué siempre nos pasa lo mismo?, dicha por Fernando Marcos cuando narraba los constante fracasos del futbol mexicana y los errores que se cometían en el momento en que por fin se podía conseguir algo importante, entre los años 60 y 70.
Las nuevas generaciones, en cambio, han visto a México ser dos veces subcampeón de la Copa América, dos veces campeón mundial Sub 17, ganar una medalla de Oro en los Juegos Olímpicos.
También han visto a México ser campeón de una Copa Confederaciones, a un equipo, los Tigres, ser subcampeón del Mundial de Clubes.
Y ahora tienen todo para ver a la Selección Mexicana por primera vez vencer a una potencia en una Copa del Mundo, y, por qué no, colarse hasta Semifinales.
Hugo quizá tenía razón.


