Documento del Centro Nacional de Inteligencia (SNI) desvela tráfico de 90 especies marinas protegidas del país, e identifica a grupos criminales vinculados con la pesca furtiva en el Alto Golfo de California.
El tráfico de 90 especies marinas protegidas en México por grupos criminales se configura a partir de la extracción, acopio, transportación y comercialización de fauna clasificada como protegida, revela expediente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
El documento Tráfico de especies marinas protegidas en México, señala que las especies marinas endémicas más traficadas en el país son:
Totoaba, pepino de mar, caballito de mar, pez clarión, lobo marino, tiburón ballena, tiburón blanco, manatí, así como la ballena azul, ballena jorobada, la tortuga marina y corales pétreos. En total, 90, indica el documento.
Un informe de The Global Response to Translation Organized Envioronmental Crime, citado por el documento del CNI, refiere que el ecotráfico, o tráfico de especies protegidas, genera ganancias de 19 mil millones de dólares al año en el mundo.
El valor económico de especies marinas de interés para el mercado asiático, como la totoaba en México, es de 3 mil a 8 mil dólares por kilogramo, en Estados Unidos, de 16 mil, y en Hong Kong, de 60 mil dólares. El pepino de mar en México es de mil a dos mil pesos, mientras que en Hong Kong se cotiza en 3 mil dólares.
En Asia, platillos exóticos como la sopa de aleta de tiburón, buche de totoaba y pepino de mar de origen mexicano tiene un costo de 200 dólares.
Crisis en el Alto Golfo de California (AGC)
De acuerdo con el documento, 90 especies se encuentran protegidas formalmente por la legislación ambiental mexicana, aunque solo refiere los estragos del crimen en el Alto Golfo de California (AGC).
El AGC es un Área Natural Protegida (ANP) con carácter de reserva de la biósfera, localizada entre los estados de Sonora y Baja California.
Las principales comunidades pesqueras ubicadas en esta ANP donde operan grupos de traficantes son: San Felipe, Baja California; el asentamiento de la etnia Cucapá en la desembocadura del río Colorado y el pueblo de Santa Clara, Sonora.
Formas de operación y centros de acopio
En las comunidades pesqueras, grupos criminales trafican totoaba en casa habitación con cantidades pequeñas de ciudades como Mexicali, Tijuana y Ensenada, utilizan el método hormiga desde comunidades pesqueras a ciudades cercanas como San Felipe y Puertecitos, BC y Golfo de Santa Clara, con destino hacia San Luis Río Colorado y Puerto Peñasco, Sonora; y Mexicali, Ensenada y Tijuana, Baja California.
Especies traficadas son transportadas en embarcaciones, en compartimentos cultos, mezclado con otros productos pesqueros en vehículos: en hieleras, paquetes ocultos en puertas, llantas de refacción, y en personas con producto adherido al cuerpo (burreros).
Mientras que el tráfico internacional se realiza a través de envíos en contenedores mezclados con otros productos del mar, por paquetería ocultos en equipaje de San Luis Colorado y Puerto Peñasco, Sonora, Mexicali, Ensenada y Tijuana, Baja California hacia Estados Unidos, China y Hong Kong.
También vía aérea en vuelos comerciales utilizando empresas de paquetería se declara como ropa, instrumental médico con destino a Asia y hacia Estados Unidos vía terrestre, mediante envíos por aduanas que generalmente se declaran con fracciones arancelarias como bacalao, productos del mar, buche de curvina, o buche de robalo blanco.
El informe del CNI indica que grupos de contrabandistas violan leyes nacionales aplicables a cada rubro ambiental, como las leyes de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente; de Vida Silvestre; de Pesca y Acuacultura Sustentables; y Ley Federal de Responsabilidad Ambiental, así como la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
Tráfico de especies, ligado a crimen organizado en el Alto Golfo de California
Luego de la detención en Estados Unidos del empresario traficante de totoaba Kam Wing Chan en 2015, permitió conocer la forma de operar el tráfico de buche de totoaba.
El Informe del CNI señala que la Unidad Especializada en Investigación de Delitos Contra el Ambiente de la Fiscalía General de la República (FGR), identificó entre 2013 y 2018 a personas imputadas, procesadas y/o relacionadas en investigaciones referentes a la totoaba en Baja California, Nuevo León, Sonora y San Luís Potosí.
Destacan Oscar Parra Aispuro, líder de una organización dedicada al tráfico ilegal del buche de totoaba con zona de operaciones en San Felipe, Baja California (B.C.), en la que participan sus manos Gastón Eduardo, Dora Alicia y Rosy Icela, en complicidad con Luis Aldaz Valenzuela, Sunschine Antonio Rodríguez Peña y David Ho Kin.
Sunschine, líder de traficantes en San Felipe, es uno de los dirigentes de la Federación de Cooperativas Ribereñas del Puerto de San Felipe.
Gastón Eduardo Parra Aispuro, hermano de Oscar, se dedica a la compra-venta de droga y buches de totoaba en San Felipe.
Álvaro de Jesús Ramos Sillase es considerado uno de los principales líderes de compra-venta de buche de totoaba.
Enrique García Sandes, exfuncionario de Profepa, vinculado en proporcionar información brindar protección a cambio de dinero.
Manuel Córdova Murillo trafica y lidera la compra-venta de bucheros de totoaba, y opera en San Felipe con Antonio García Orozco, Luis Aldaz Valenzuela, Eliu Garder Hernández, José Ali Amador Farias, se presume que es segundo al mando en la compra-venta de buches de totoaba.
Miguel Rivas Soto director de campañas de santuarios marinos de Oceana-México, organización internacional de defensa de los mares con presencia en 11 países del mundo, advierte;
“Generalmente lo que se trafica es el buche o vejiga natatoria de la totoaba cuyo precio de playa es de 2 mil dólares el kilo. Es un negocio lucrativo, hay quienes le llaman la cocaína del mar por su alto valor comercial en China.
Destaca que el crimen organizado mantiene tiene un fuerte vínculo con las cooperativas pesqueras en la zona, “ya sea de manera voluntaria por el alto valor que se paga, o de manera involuntaria cuando se obliga a pescadores a proveer de este pez a los cárteles”.
Rivas Soto, doctor en ecología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señala que otra especia amenazada es el tiburón blanco, especie que puede llegar a medir hasta 6 metros, y que en China también se cotiza mucho para la sopa de aletas.
Lo mismo pasa con los corales negros, que son muy raros son vendidos en el comercio internacional para decoración en ámbito de alto poder adquisitivo.
Otra de ls especies más amenazadas es el caballito de mar, del que la cocina asiática es un gran solicitante de esta especie y también se usan como mascotas, apunta el investigador.
Otra especie más traficada es el caracol rosado, en Quintana Roo en Banco Chinchorro y en el arrecife de Alacranes, donde se comercializa más barato, se calcula que se paga hasta 200 pesos por kilo.


