Un bello versículo del libro de libros dice: “El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará”. Es una versión temprana del axioma lógico de causa y efecto. En ese sentido, no hay sorpresa alguna en los resultados de las últimas encuestas serias que sitúan a la diputada local Magaly Guillermina Deándar Robison muy por encima de las demás aspirantes a la candidatura de Morena por la alcaldía de Reynosa.
Desde antes de ocupar una responsabilidad en el Congreso del Estado, Magaly fue un ejemplo notable de entrega y dedicación para hacer germinar en esta frontera las ideas de la Cuarta Transformación y el modelo humanista de régimen político que tiene como principio fundamental “Por el bien de todos, primero los pobres”. En su incorporación a las tareas partidistas del comité municipal no pidió una silla y un escritorio, sino un espacio territorial donde trabajar, sudando la camiseta.
Ya en el Congreso, su trabajo ha sido destacado, promoviendo iniciativas claras y precisas para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de su distrito, del municipio y de toda la entidad, buscando reducir la deuda social que los regímenes políticos tienen con el pueblo, al que han despojado hasta del modito de andar en aras de la concentración de la riqueza en una cuantas manos tan inútiles como estériles.
Fue tan bien visto su desempeño, valentía y voluntad política, que fue reelecta para llevar la voz de los que menos tienen ante la más alta tribuna del estado, con la particularidad de haber logrado la más alta votación proporcional en toda la entidad. Habiendo cumplido con creces, no resultó extraño que fuera señalada como el prospecto lógico en la sucesión presidencial para el municipio donde ha vivido toda su vida, porque ella no reside en los Estados Unidos como otros.
Respetuosa de los tiempos, se ha mantenido discreta, haciendo lo que sabe hacer muy bien: recorrer su distrito, hablar con la gente, con los empresarios, con los líderes comunitarios y con las personas en situación de desventaja. Escucha sus problemas y lo que es posible resolver de inmediato, se soluciona; lo que demanda más tiempo y participación de estructuras oficiales, se anota en la agenda para darle seguimientos hasta su solución.
Por ello, Magaly Deándar es ya una figura familiar y no puede sorprender que encabece las encuestas en espera de las decisiones que tome el Movimiento de Regeneración Nacional como partido político para la renovación de los poderes municipales y los congresos estatal y federal. Los buscapiés que ha lanzado la oposición no sirven más que para darle más sabor al caldo, pues los habitantes de Reynosa ya conocieron el poder de su voto, y no aceptarán nada menos.
¡Muy bien por Magaly!, porque los números no mienten.


