El Coyote… un símbolo inesperado

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En febrero de 1990, el humorista norteamericano Ian Frazier publicó en la revista New Yorker: “Coyote V. Acme”, un texto satírico pero elaborado con el lenguaje técnico de una verdadera demanda judicial, donde el abogado ficticio Harold Schoff representa en la corte al personaje de las caricaturas, Wile E. Coyote, quien busca una indemnización contra el corporativo de las tiras cómicas.

En el escrito, se detalla cómo el Coyote exige una compensación de 38 millones de dólares por los, al menos, 85 accidentes donde los productos de Acme, como cohetes, resortes gigantes y pintura para dibujar túneles en paredes de roca, fallaron miserablemente al momento de intentar cazar a un elusivo y veloz correcaminos.

En sus alegatos, el abogado ficticio asegura que su cliente no solo recibió daños físicos, sino también psicológicos por lo que tiene derecho a esta compensación económica.

La idea sedujo a Hollywood y desde entonces comenzaron a buscar -sin éxito- la forma de llevar esta historia a la pantalla, hasta que James Gunn, famoso por su participación en las sagas de superhéroes más exitosas de la historia, se involucró en el proyecto como productor y guionista.

El resto es historia conocida: la película iba a ser “enlatada” por cuestiones contables, pero las presiones de los fanáticos y el interés de la casa productora Ketchup, hizo que la cinta viera la luz.

Luego de un muy buen fin de semana de estreno y excelentes reseñadas de los fanáticos, Coyote Vs. Acme inició su recorrido por los cines.

Para quienes ya vimos la película, es agradable que esta cinta tenga lecturas mucho más profundas de lo divertido que resulta ver en la pantalla grande el humor de los Looney Tunes con el que crecimos y hemos inculcado a los más pequeños.

Porque sí, la película acierta en ofrecer tanto una seguidilla chistes absurdos (pero muy graciosos), como los cameos de los personajes que todos conocemos, así como otros que son una verdadera prueba para los expertos; como el Dr. Lorre, que tuvo su primer aparición en una caricatura de 1946 y es un homenaje directo al actor Peter Lorre, recordado por sus papeles en películas como Casablanca y el Halcón Maltés. En el tema del humor, la película funciona tanto para chicos como para grandes pero si uno se detiene un momento, no puede evitar pensar que el guión tiene el gran acierto de darle al genio canino con la peor suerte en la historia una profundidad que lo convierte en uno de los personajes del año.

De entrada Coyote Vs. Acme nos responde la eterna pregunta: ¿cuál es la obsesión del Coyote con el Correcaminos? ¿por qué no simplemente pide una hamburguesa y satisface su apetito?

La respuesta, y con ello no regalo nada de la trama, es porque en términos generales y simplificando la idea que en la película se profundiza, el escuálido canino no sabe rendirse, lo va a intentar una y otra vez hasta lograr su objetivo.

Al definir y desarrollar al personaje de esta forma, el guión genera una empatía del espectador con el Coyote, provocando no solo que alentemos sus absurdas odiseas esperando que un día le den resultados, sino, también, que le tomemos cariño, con todo y que históricamente era presentado como un villano bobo.

Además, otro logro es que conforme avanza la historia el guión nos regala un giro interesante y sorpresivo, donde los dibujos animados, que en este universo conviven de manera normal con los humanos, son un simil o representación de los “mercados emergentes”, que es como las grandes corporaciones ven a los países de llamado tercer mundo.

Cuando se entiende esto, la película toma otro nivel y deja ser una tonta tira cómica diseñada para sacar una carcajada a los niños y sus papás… que lo logra, insisto.

Cuando se entiende este mensaje, Wile E. Coyote deja de ser un canino flaco y con mala suerte, se vuelve un símbolo de resilencia y lucha contra los poderes fácticos y con gran poder económico, una lucha que al día de hoy se ha vuelto muy actual. Y todo eso lo logra evadiendo yunkes que caen del cielo, en skis y un refrigerador amarrado en la espalda.

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