Un informe de la Universidad Iberoamericana revela más de 5 mil fosas clandestinas en los últimos 18 años y un fenómeno que no cesa.
México ha acumulado, entre 2006 y septiembre de 2024, al menos 5 mil 152 fosas clandestinas y 5 mil 718 cuerpos exhumados.
De acuerdo con el informe “Trazar la ausencia, caminar la esperanza. Análisis de hallazgos de fosas clandestinas en México (2006-2024)”, de la Universidad Iberoamericana, los números no son lo único que duele.
Lo que revela este estudio, basado en solicitudes de información a las 32 fiscalías estatales y en el rastreo de más de mil 800 notas periodísticas, es que el horror no tiene dueño, no tiene fecha y, sobre todo, no tiene fin.
Las fosas ya no están solo en el monte, en el desierto o en la barranca. Están en el patio de una casa, bajo el cemento de un salón de fiestas, a unos pasos de un parque infantil.
El informe expone una paradoja que define la crisis forense en México: las fiscalías reportan más fosas (46% más que la prensa), pero los medios documentan más cuerpos (46% más que los registros oficiales) .
Mientras las fiscalías contabilizan 5 mil 152 fosas y 5 mil 718 cuerpos, los medios de comunicación han documentado 3 mil 516 fosas, 8 mil 341 cuerpos y 52 mil 305 restos humanos .
Esta discrepancia, lejos de ser un simple error de conteo, evidencia un problema estructural: México no cuenta con un registro único, completo y homologado sobre fosas clandestinas .
El informe traza un mapa que se ha movido con cada sexenio, como si la violencia migrara, se reubicara y encontrara nuevos territorios donde echar raíces.
Felipe Calderón (2006-2012): 524 fosas. El norte fue el epicentro: Coahuila, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas.
Enrique Peña Nieto (2013-2018): 1 mil 336 fosas. El horror se desplazó al centro y al Pacífico. Veracruz pasó de 9 fosas en 2012 a 210 en 2018, un crecimiento de 23 veces .
Andrés Manuel López Obrador (2019-2024): 3 mil 292 fosas. La cifra más alta de los tres periodos, casi el 61% del total .
Cinco estados concentran el 50% de los hallazgos: Guerrero (416), Veracruz (400), Sonora (381), Guanajuato (294) y Jalisco (263) .
A nivel municipal, Acapulco (189), Tecomán (184), Hermosillo (110), Veracruz (101) y Juárez (96) son los puntos rojos en el mapa .
El informe desmenuza los espacios donde se encuentran estos cementerios clandestinos. Los datos revelan una geografía de la crueldad que se cuela en la vida cotidiana.
El 73% de las fosas se localizan en tres tipos de espacios: predios (32.9%), inmuebles privados (28.3%) y caminos (10.8%) . Las fosas han irrumpido en espacios de convivencia: salones de fiesta, canchas de fútbol, parques públicos.
El perfil de las víctimas recuperadas es mayoritariamente masculino: tres de cada cuatro personas identificadas son hombres . Pero la violencia contra las mujeres tiene un rostro propio y demoledor.
Entre 2020 y 2024, el informe documentó 58 fosas vinculadas con feminicidios, en las que se localizaron los restos de 92 mujeres.
El 60.7% de estas fosas se encontraba en inmuebles privados, y en el 38% de los casos, la propiedad pertenecía a la víctima o al perpetrador.
La violencia ejercida contra estas mujeres es personal y brutal. El estrangulamiento, el traumatismo físico y el uso de armas blancas son los métodos más recurrentes.
Fosas de uso reiterado: la impunidad en su máxima expresión. Uno de los hallazgos más desgarradores del informe es la existencia de fosas y sitios de uso reiterado.
Son espacios donde, a pesar de haber sido intervenidos y asegurados por las autoridades, se siguen encontrando nuevos cuerpos y restos humanos. El informe docmenta al menos 23 fosas de uso reiterado y 10 sitios de uso reiterado.
Frente a la ausencia del Estado, las familias buscadoras se organizaron. Hoy existen más de 100 colectivos de madres buscadoras reconocidos en el país.
El informe concluye con una advertencia y una exigencia: el Estado mexicano tiene la obligación de localizar a las personas desaparecidas, enjuiciar a los responsables y prevenir las desapariciones. Mientras tanto, los cuerpos siguen apareciendo. En enero de 2026, en Guanajuato, el colectivo Luz y Justicia localizó una nueva fosa en la comunidad La Tinaja, en Juventino Rosas.
La violencia en México no se detiene: actualización de datos revela que Jalisco concentra la mayor parte de los hallazgos recientes.
Para 2025 confirman que la crisis de fosas clandestinas no ha cedido. Ese año se registraron 301 hallazgos de fosas clandestinas en todo el país, posicionándose como el tercer año más alto del periodo analizado.
La violencia continúa en 2026. Hasta agosto de ese año, en Jalisco se habían localizado 31 puntos de inhumación clandestina con 102 cuerpos recuperados.
El balance total: una década y media de horror
Más allá de los hallazgos, el informe revela una crisis forense de dimensiones colosales: más de 134 mil personas desaparecidas registradas oficialmente y más de 83 mil restos humanos sin identificar bajo resguardo del Estado.
La Plataforma Ciudadana de Fosas documentó en 2026 que 52 mil 305 restos humanos han sido recuperados de fosas clandestinas entre 2006 y 2024.
El contexto se agrava por la violencia contra quienes buscan. 2025 fue el año más letal para personas buscadoras, con siete asesinatos y una desaparición. Desde 2010, se han registrado 30 personas buscadoras asesinadas y seis desaparecidas.


