Desade antes de que terminara el ciclo mundialista de este año, Rafael Márquez Álvarez había sido designado el próximo entrenador de la Selección Mexicana.
Su nombramiento parece arriesgado, pues nunca ha dirigido en primera división. Hace años hizo un papel decoroso como adiestrador en equipos de ligas inferiores en España, donde forjó su temple como un buen guía para la chamacada, que lo admiraba como prócer. Pero no ha tenido el trato áspero de las categorías mayores.
Fue el mismo Director Técnico en funciones en el pasado mundial 2026, Javier Aguirre, el que ungió al Káiser michocano para que le tomara la estafeta y continuara con un proceso que inició desde hace años y que, parece, no se interrumpirá por desgastantes designaciones; está visto que en esos trámites altamente mediáticos, hay extenuantes cabildeos de personajes que se van formando una imagen pública y buscan respaldo de los aficionados para presionar a los directivos.
La apuesta por Rafa es la de un perfil lozano, fresco, que conecte con un público que es también cada vez más joven. La generación de románticos del futbol, la que ya se hizo vieja, va de salida, por lo que ahora los clientes son muchachos que juegan EA Sports FC y se conectan con los grandes jugadores del orbe a través de una consola y sin tener qué acudir al estadio.
El mexicanmo tiene, al día de hoy, 47. No es Alberto Supicci, el entrenador más joven en hacer campeona a una slección.
El uruguayo consiguió la hazaña en 1930, a los 31 de edad, cuando su país fue el anfitrión de la primera Copa universal.
De cualquier manera el ahora DT del Tri sigue identificandose como la juventud mexicana, a diferencia, por ejeplo, de Aguirre, que pasa como un venerable sabio, muy mediático, pero que se mueve en la sección de los vejestorios.
Márquez se apresta a romper el cascarón, estrenándose como Técnico el próximo 26 de septiembrte ante Colombia, en Maryland, Estados Unidos. Le va a ayudar, para ganar confianza, sentarse por vez primera en el banquillo ardiente ante una afición que no es tan exigente, como la gringa.
Llama la atención que, de entre tantas opciones, haya sido el ex central del Barcelona el elegido sin mayores logros y con una corta trayectoria en su nuevo trabajo. Lo que deja entrever esta decisión de los federativos es su interés por continuar el proyecto del Vasco. Rafa fue su asistente en el último proceso, conoce al grupo, los jugadores lo quieren y lo respetan. Tiene modos de futbol europeo, y parece que le viene bien para el currículum su formación como jugador de impecable trayectoria.
Los federativos, por lo que se ve, decidieron no complicarse rifándosela con un director técnico fogueado que pudiera haber objetado el proyecto que quieren, o las decisiones que, en el futuro, van a tomar con consideraciones más allá de la cancha, principalmente en asuntos de arreglos comerciales con las grandes firmas.
Es una incógnita el futuro de Rafa Máequez con el Tri. Los primeros meses estarán llenos de densa neblina, puede que no haya claridad en el proyecto, el propósito y los resultados en sus primeros juegos. Apenas Ricardo Lavolpe completó el ciclo mundialista de cuatro años entre el 2002-2006.
No es sencillo pasar todo el trayecto sin tener una contrariedad con la aficióin que, es sabido, es de gustos resultadistas, afecta a los linchamientos y demanda que se pague con sangre una mala racha.
Pronto se vcerá si Rafa saldrá fortalecido al ser empujado a la piscina de agua helada, o si termina sumergiéndose engarrotado, incapaz de soportar el peso de la responsabilidad.


