Si realmente se quiere prevenir el suicidio, primero hay que erradicar los mitos que distorsionan nuestro -de por sí limitado- entendimiento sobre el tema. (Desde este punto en adelante, toda la información aquí expuesta proviene de fuentes fidedignas y con fundamento científico).
Mitos y realidades sobre la prevención del suicidio
1.Mito: “Las personas que hablan de suicidio solo quieren llamar la atención”.
Realidad: Hablar de suicidio puede ser una señal de sufrimiento emocional intenso y debe tomarse en serio.
2. Mito: “Si alguien realmente quiere suicidarse, nadie puede hacer nada para evitarlo”. Realidad: La intervención oportuna, el apoyo de otras personas y la atención profesional pueden ayudar a reducir el riesgo.
3. Mito: “Preguntar a alguien si está pensando en suicidarse puede darle la idea”.
Realidad: Preguntar de manera directa y empática no provoca el suicidio. Puede abrir una conversación que permita ofrecer ayuda.
4. Mito: “Las personas que hablan de suicidio no lo hacen realmente”.
Realidad: Cualquier comentario sobre suicidio debe tomarse con seriedad, aunque no sepamos qué tan alto es el riesgo.
5. Mito: “El suicidio ocurre sin señales de advertencia”.
Realidad: Algunas personas muestran cambios de comportamiento, expresan desesperanza o se despiden de personas importantes. Sin embargo, no siempre existen señales claras.
6. Mito: “Quien intenta suicidarse necesariamente tiene una enfermedad mental”. Realidad: Los pensamientos suicidas pueden aparecer por múltiples circunstancias y factores. No es correcto asumir un diagnóstico únicamente por este motivo.

Falsas creencias y apoyo profesional
7. Mito: “Hablar del suicidio siempre es perjudicial”.
Realidad: Hablar de manera responsable, sin romantizar ni describir métodos, puede facilitar que una persona pida ayuda.
8. Mito: “Una persona que ha decidido suicidarse no cambiará de opinión”.
Realidad: Las crisis suicidas pueden fluctuar. Reducir el riesgo inmediato y conectar a la persona con apoyo puede ser muy importante.
9. Mito: “Si alguien parece estar mejor, significa que el peligro ya pasó”.
Realidad: Una mejoría aparente no necesariamente significa que el riesgo haya desaparecido. Es importante mantener el apoyo y, cuando corresponda, la atención profesional.
10. Mito: “Solo los adolescentes y jóvenes tienen riesgo de suicidio”.
Realidad: El suicidio puede afectar a personas de cualquier edad.
11. Mito: “Las personas que tienen pensamientos suicidas siempre quieren morir” .Realidad: Muchas personas en crisis experimentan ambivalencia y, más que querer morir, pueden estar buscando terminar con un sufrimiento que perciben como insoportable.
12.-Mito: “Hablar con una persona en crisis es suficiente para resolver el problema.” Realidad: Escuchar sin juzgar es muy importante, pero una situación de riesgo puede requerir intervención profesional y apoyo continuo.
Comprender el sufrimiento y actuar a tiempo
13. Mito: “El suicidio es un acto egoísta.” Realidad: Las personas en una crisis suicida suelen estar experimentando un sufrimiento profundo y una percepción alterada de sus alternativas. Juzgarlas puede dificultar que busquen ayuda.
14. Mito: “Si alguien tiene una buena familia, buenos amigos o una vida aparentemente exitosa, no puede tener pensamientos suicidas”.
Realidad: El sufrimiento suicida puede presentarse incluso cuando, desde fuera, una persona parece tener una vida estable.
15. Mito: “La prevención del suicidio depende únicamente de los profesionales de la salud”. Realidad: Familiares, amigos, docentes, compañeros y miembros de la comunidad pueden desempeñar un papel importante al reconocer señales de alarma, escuchar y ayudar a conectar a la persona con atención adecuada.
Una idea fundamental: ante una persona que expresa intención de suicidarse o parece estar en peligro inmediato, no conviene dejarla sola ni manejar la situación únicamente por cuenta propia; hay que buscar ayuda profesional o servicios de emergencia de inmediato.
Para más información, consulta el Portal Oficial de la Secretaría de Salud


