La paradoja latinoamericana: más apoyo a la democracia en pleno giro hacia la extrema derecha

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El informe Latinobarómetro 2026 revela que el respaldo democrático alcanza el 52% mientras siete países viran a la derecha en dos años. Los ciudadanos no eligen ideología, eligen respuestas.

América Latina vive una contradicción política sin precedentes. Mientras el apoyo a la democracia se recupera y alcanza el 52% —tras tocar fondo en 48% durante el período 2018-2023—, la región ha experimentado el viraje más abrupto hacia la derecha en su historia reciente.

En menos de dos años, once de los dieciocho países latinoamericanos están gobernados por coaliciones de derecha o extrema derecha.

El informe Latinobarómetro 2026, presentado tras 31 años de mediciones continuas y 530.000 entrevistas acumuladas, revela que este fenómeno no es una contradicción, sino la evidencia de un electorado pragmático que ha dejado de votar por ideología para castigar a gobiernos que no cumplieron.

“Los pueblos están hartos de más de lo mismo y eligen, en campañas llenas de noticias falsas, propaganda populista e influencia de las redes sociales, a un presidente que al menos en promesas tiene más posibilidades de cumplir las demandas”, señala el informe.

El mapa del nuevo poder

La clasificación política que emerge del informe es contundente:
• Dictaduras (3): El Salvador, Venezuela y Nicaragua
• Gobiernos de extrema derecha (4): Colombia, Chile, Perú y Argentina
• Centro y centroderecha (7): Costa Rica, Honduras, Bolivia, Panamá, Ecuador, Paraguay y República Dominicana
• Izquierda (4): México, Brasil, Guatemala y Uruguay
Desde 2024 se han celebrado doce elecciones presidenciales en la región, con siete alternancias: Panamá, Uruguay, Bolivia, Chile, Honduras, Perú y Colombia. Dos de ellas —Colombia y Perú— se definieron por menos de un punto porcentual, dejando países profundamente divididos.

Los datos revelan un fenómeno que los analistas del informe califican de “pragmatismo instrumental”. En los países que experimentaron alternancias dramáticas hacia la extrema derecha, el apoyo a la democracia aumentó:
• Colombia: +10 puntos (de 48% a 58%)
• Perú: +9 puntos (de 44% a 53%)
• Chile: +2 puntos (de 61% a 63%)
• Honduras: +6 puntos (de 36% a 42%)

“Teóricamente habría una contradicción conceptual entre un mayor apoyo a la democracia y la elección de gobiernos de extrema derecha. Eso avala la hipótesis de que no hay una elección de los valores de la extrema derecha, sino que más bien se la ve como una alternativa a todo lo otro que ya se ha probado”, explica el informe.

En contraste, donde la alternancia generó menos entusiasmo, el apoyo democrático cayó: Bolivia (-2%), Uruguay (-6%) y Panamá (-9%).

El caso salvadoreño merece un capítulo aparte. El país que alguna vez tuvo el mayor apoyo a la democracia de la región —68% en 2009— cayó a 28% en 2018, antes de que Nayib Bukele llegara al poder. Su elección en 2019, en un momento en que solo el 54% de los salvadoreños decía que “daba lo mismo” la democracia, produjo un aumento de 18 puntos porcentuales en el apoyo democrático.

Sin embargo, el informe es categórico: “El Salvador ha dejado de ser una democracia”. Bukele modificó la Constitución para permitir la reelección indefinida, controla todos los poderes del Estado y ha implementado un régimen de excepción que, según organismos de derechos humanos, viola garantías fundamentales de los detenidos.

Paradójicamente, El Salvador lidera múltiples indicadores de percepción positiva: es el país donde más ciudadanos creen que el Estado hace “mucho o algo” por ellos (52%), donde el gobierno es percibido como más eficiente (6,8 sobre 10) y donde la confianza en las Fuerzas Armadas alcanza el 75%.

“Vimos lo que pasó en El Salvador en 2019: un país desilusionado de la democracia elige un presidente que elimina la violencia con violencia de Estado”, sentencia el informe.

El declive de los sistemas de partidos políticos es uno de los hallazgos más consistentes del estudio. En 2015, el 70% de los latinoamericanos no se sentía representado por el parlamento; en 2026, la cifra ascendió al 76%. Solo el 15% confía en los partidos políticos, la institución peor evaluada de la región.

La volatilidad electoral es extrema. Con la excepción de Uruguay —donde los ciudadanos mencionan consistentemente diez partidos—, en todos los países el número de partidos identificados cambia de una medición a otra. En Brasil, se pasó de 25 partidos mencionados en 2020 a 18 en 2026. En Colombia, de 12 a 13. En Perú, de 21 a 13.

“Los personalismos vienen a llenar el vacío de la ausencia de partidos robustos que ofrezcan representación. La crisis de los sistemas de partidos deriva en una crisis de representación”, analiza el informe.

El Estado también muestra signos de agotamiento. Solo el 26% de los latinoamericanos cree que el Estado ha hecho “mucho o algo” por ellos, mientras el 73% opina lo contrario. La satisfacción con los servicios públicos ha caído sistemáticamente: la educación pública bajó de 54% en 2009 a 40% en 2026; los hospitales, de 46% a 28%; el sistema judicial, de 33% a 22%.

El informe dedica un capítulo completo al impacto de la desinformación en los procesos democráticos. El 78% de los latinoamericanos cree que en las redes sociales circula “mucha o alguna” noticia falsa. En televisión, la cifra es 68%; en radio, 58%; en prensa escrita, 55%.

Ante este panorama, el 61% de los encuestados apoya controlar la publicación de información falsa, incluso si eso limita la libertad de expresión. Solo el 35% prioriza la libertad de expresión sin restricciones.

“Cuando en una sociedad se comienzan a diluir las diferencias entre la verdad y la mentira, entre la realidad y lo ficticio, y entre los hechos y las fantasías, ganan los que mienten y se afecta la convivencia democrática”, advierte el informe.

El rol de Estados Unidos y la sombra de Trump

La irrupción de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos ha reconfigurado las relaciones hemisféricas. Su administración ha impulsado la creación de “El Escudo de las Américas”, un grupo de doce países alineados con Washington en su estrategia contra China.

La percepción de los latinoamericanos sobre Estados Unidos es ambivalente. El 71% califica las relaciones con ese país como “muy buenas o buenas”, la cifra más alta desde 2017. Sin embargo, la opinión favorable sobre Estados Unidos cayó de 72% en 2024 a 63% en 2026.

La evaluación de Trump es la más baja para un presidente estadounidense en la serie histórica: 4,7 sobre 10 en su segunda presidencia, apenas por encima del 4,8 de George Bush. El 59% desaprueba su gestión internacional.

Más revelador aún: el 41% de los latinoamericanos califica a Estados Unidos como una dictadura o régimen autoritario. “Las debilidades de una democracia no la transforman en una dictadura”, aclara el informe, que atribuye esta percepción a un posicionamiento ideológico contra Trump.

Mientras la influencia percibida de Estados Unidos disminuye —de 60% positiva en 2020 a 57% en 2026—, la de China crece significativamente. El 65% de los latinoamericanos cree que la influencia china es positiva, ocho puntos más que la estadounidense.

En países como Chile, la percepción de influencia positiva de China alcanza el 70%, mientras la de Estados Unidos es solo del 46%. En Perú, el puerto de Chancay —proyecto insignia chino— explica que el 72% vea con buenos ojos la influencia del gigante asiático, frente al 62% que aprueba la estadounidense.

“El color político del gobierno no está necesariamente relacionado con el grado de influencia que tienen Estados Unidos y China”, concluye el informe.

Crimen organizado: el miedo que mueve votos

El 79% de los latinoamericanos cree que el crimen organizado tiene “mucho o bastante” poder en su país. Solo en El Salvador la percepción es minoritaria (28%), tras la ofensiva de Bukele contra las pandillas.

Sin embargo, existe una brecha entre percepción y realidad. Mientras el 47% cree que se está perdiendo la batalla contra el narcotráfico, solo el 24% declara haber sido víctima de un delito en los últimos doce meses. La preocupación por ser víctima de un delito alcanzó su punto máximo en 2011 (76%) y ha descendido a 60% en 2026.

“El miedo al crimen organizado se ha transformado en una demanda ciudadana contra la delincuencia, que ha sido la plataforma de muchos triunfos electorales de la derecha y la extrema derecha”, señala el informe.

•   Muestra: 19.207 entrevistas cara a cara en 17 países
•   Período: 7 de mayo al 17 de junio de 2026
•   Margen de error: ±3% por país, ±1% para el total regional
•   Cobertura: 18 países (sin medición en Nicaragua por razones de seguridad)
•   Serie histórica: 530.000 entrevistas en 31 años (1995-2026)
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