Las reglas de registro en Morena son un monumento a la ambigüedad. Las verdaderas sorpresas vendrán después, cuando se consume la repartición de candidaturas a los puestos de elección popular, principalmente gubernaturas, alcaldías y diputaciones federales.
En la cúpula guinda acaban de concluir con la selección de sus flamantes coordinadores estatales en medio de sonoros conflictos internos y el descarado rompimiento de sus propios manuales de procedimiento.
En San Luis Potosí, por ejemplo, le obsequiaron la candidatura a alguien que ni siquiera se tomó la molestia de registrarse como aspirante. De la nada, salieron con la bonita fábula de que los demás competidores declinaron por Elí César Cervantes Rojas, un perfil meramente de relleno diseñado para tapar los baches en el pavimento por donde transita el gobernador Ricardo “El Pollo” Gallardo rumbo a la consolidación de su cacicazgo.
El mandatario potosino busca manejar el presupuesto estatal por otros seis años a través de su esposa, la senadora Ruth González Silva, quien ya ostenta su escaño por obra y gracia de la única voluntad de su marido.
En casi todas las entidades brotaron diferencias, pero la mayoría de los agraviados optó por aguantarse el coraje; menos en Nuevo León. Allá, la influyente Tatiana Clouthier Carrillo de plano ya se declaró en abierta rebeldía tras la imposición de Clara Luz Flores Carrales, bajo la clara advertencia de que la cúpula morenista proyecta entregar el estado.
Nuevo León, una de las entidades más ricas del país, cuna de los grupos empresariales más poderosos que se hablan de tú con los millonarios del mundo, se encuentra actualmente en manos de Samuel García Sepúlveda.
El gobernador de Movimiento Ciudadano ya prepara una sucesión dinástica donde su principal y obsesivo proyecto lleva por nombre Mariana Rodríguez Cantú, su carismática esposa. El voto norteño promete dividirse en tres pistas, sumándose a la ecuación la aspiración legítima del alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza Santos, quien representaría los colores del PRI en una alianza de vida o muerte con el PAN, en una auténtica apuesta all-in.
Ante este panorama, Tatiana Clouthier anunció de forma inmediata el lanzamiento de su movimiento “Todos con Conciencia”, tras evaluar el desaseo político en la vecina entidad. Su trinchera civil busca impulsar una transformación profunda en lugar de obsesionarse con el reparto de puestos públicos, rematando con que Nuevo León no merece ser entregado en una mesa de negociaciones.
Este es un clarísimo golpe de timón y un acto de rebeldía en contra de las decisiones de la dirigencia nacional. Aunque Tatiana aún no detalla el plan de acción de su agrupación, su sacudida interna bien podría imitarse en otras latitudes donde la inconformidad corre por debajo del agua.
Ese tipo de actitudes rebeldes y de brazos caídos no tardarán en extenderse a otros estados. En Tamaulipas, apenas se abran los candados para los registros municipales, iniciará la cascada de reclamos y pataleos que suelen pavimentar el camino hacia las derrotas electorales.
Es evidente que los grupos locales no van a respetar las decisiones que huelan a imposición, con una convocatoria tan ambigua, donde no se determinan las reglas del juego de manera clara, cualquiera puede salir profundamente decepcionado, mas no engañado.
Esto se ha vuelto más complicado e impredecible que una partida de ruleta donde los colores rojo y negro dejaron de valer.
En medio de este desorden reglamentario, ya quedó asentado el registro formal de varios alcaldes en funciones que van por la reelección. Lo curioso es que ningún funcionario estatal o federal se atrevió a dejar su cómoda y segura posición en el presupuesto para lanzarse a una aventura incierta.
Los presidentes municipales, por su parte, no tuvieron que hacer grandes malabares para cumplir con el trámite; les bastó con pedir una licencia exprés de apenas unas cuantas horas para registrarse en la plataforma, por lo que ya regresaron corriendo a la silla que nunca dejaron vacía.
Uno de ellos es precisamente el alcalde de Ciudad Victoria, Eduardo “Lalo” Gattás Báez, quien acaba de anunciar formalmente su reincorporación al ayuntamiento tras concluir la etapa de registros en el proceso interno de Morena. Gattás buscó cuidar las formas y la congruencia al separar temporalmente su responsabilidad municipal de su aspiración personal.
Tras cumplir con el requisito partidista, Lalo Gattás notificará formalmente al Cabildo su reingreso al cargo para darle continuidad a la agenda de la capital: “Hay mucho trabajo por delante”, advirtió el edil al confirmar que sigue firme al frente de sus obligaciones.
Esta veloz reincorporación abre un nuevo capítulo para el gobierno victorense, que arrastra el reto de mantener la atención en los servicios públicos pendientes mientras el proceso interno de Morena sigue su curso en las mesas de la Ciudad de México.
Bueno, por hoy es todo.
El patinazo… miren que en la ruleta de la 4T, el que no arriesga la nómina, termina quedándose sin candidatura.
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