Hoy, 14, deberán decidir los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social si aceptan el aumento salarial directo del 5.1 por ciento (superior al impacto inflacionario), más un acumulado de prestaciones, o se mantienen en sus trece y le dan para adelante a las medidas de presión contra la Dirección General del instituto, que encabeza Zoé Robledo Aburto, y contra el gobierno del segundo piso de la Cuarta Transformación.
Un viejo y conocido refrán de la picaresca nacional asegura que una trama “resulta muy ojona para paloma”, cuando lo que se observa oculta una realidad muy diferente. Lo que están buscando, tanto el sindicato de trabajadores del IMSS, como los del magisterio, es incidir en la toma de decisiones para nominar las candidaturas de Morena y aliados para los procesos electorales del año próximo cuando se renovarán gubernaturas, alcaldías y congresos.
Si se toman en cuenta experiencias previas, hay que decir que bordan en el vacío; aunque se apoyen en las pandillas del conservadurismo y de intereses extranjeros que pretenden socavar la soberanía nacional, no lograrán sus objetivos. En Tamaulipas, el impresentable Arnulfo Rodríguez hizo un paro de labores de dos semanas para recobrar el poder de los centros regionales de desarrollo educativo y seguir medrando con la educación; pero, se topó con pared y a punto estuvo de ser chispado.
Otros intentos similares en varios lugares del país, han sido sofocados por la ilegitimidad de las demandas y por lo absurdo de sus posturas. Las medidas de presión tuvieron éxito en los gobiernos corruptos que debían salpicar para mantener el control de los poderes fácticos; pero, no ahora, cuando todo se maneja con transparencia y honestidad. La sobrada inteligencia de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y de su equipo de colaboradores, no permitirá el chantaje.
Por lo pronto, ya se determinó que serán los propios trabajadores del IMSS los que decidan, mediante voto abierto, a través de una consulta personal, piso por piso en cada una de las instituciones de la asistencia social, si aceptan las ofertas de la dirección general del instituto, u optan por escalar el conflicto, como hizo Arnulfo, aunque la mayoría de los mexicanos está plenamente consciente de que las ofertas oficiales son más que justas y razonables.
El pliego petitorio que los inconformes han presentado al IMSS es: “Incremento del 10% directo al sueldo base. Abasto inmediato y suficiente de fármacos, herramientas y material médico básico en clínicas y hospitales para atender dignamente a los pacientes. Mitigar la saturación de los servicios de salud mediante la contratación de más plazas laborales. Mejoras al Régimen de Jubilaciones y Pensiones, y rechazo a modificaciones estatutarias del sindicato”.
Cualquier persona con una capacidad racional media puede entender que esas demandas son tan absurdas como proteccionistas de las mafias enquistadas dentro de las unidades médicas e instancias administrativas del Seguro Social, en las que la práctica médica y los asuntos administrativos aún están inmersos en el pantano de la corrupción y tienen que ser superados para bien de todos, de los trabajadores, de los derechohabientes y del país en general.
México está con su presidenta y si hay quien quiera jugar al enmascarado para sacar raja en los procesos electorales por venir, reclamando sus cuotas de poder, que con su pan se lo coma.


