Nuevo Laredo se convirtió esta semana en el epicentro absoluto de la grilla y la geopolítica tamaulipeca. Ahí se dieron cita tres de los liderazgos más influyentes del tablero actual: el gobernador Américo Villarreal Anaya; el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Leonardo Anaya Alvarado; y la dueña de la plaza, la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal. Para meterle más caché internacional al asunto, se sumaron a la pasarela importantes representantes del Consulado de los Estados Unidos.
Aunque el guion oficial decía que se trataba de un evento meramente académico, la realidad es que el encuentro estuvo impregnado de densos tintes políticos. Con los nuevos mandos municipales recién estrenados y las miradas de los estrategas fijas en los objetivos sucesorios del 27 y el 28, la pasarela no pasó desapercibida para nadie.
En el aire fronterizo ya se olfatea el aroma de los relevos de poder; un ambiente donde, aun con el viento en contra, nadie puede engañar al destino ni frenar el avance del reloj electoral. A más de un acelerado ya se le desgastaron las balatas de la ambición y en los pasillos del Palacio estatal el ambiente empieza a oler a quemado, como la Secretaria de Economía, Ninfita Cantú quien no sabe si es de aquí, de allá o de Laredo, Texas, cuyo proyecto sigue descarrillado.
En este complejo escenario, la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) salió a refrendar su papel estratégico como el motor de vinculación social, gubernamental e internacional más potente de la región.
La máxima casa de estudios fungió como la digna sede para la develación de la escultura contemporánea “COVECO”, instalada con bombo y platillo en la plazoleta de la Facultad de Comercio, Administración y Ciencias Sociales de Nuevo Laredo.
En esa frontera, más que asistir por obligación de agenda, los protagonistas coincidieron por pura voluntad y mutuo deseo político. El acto fue encabezado por el gobernador Villarreal Anaya y el rector Dámaso Anaya, contando con el cobijo diplomático del cónsul general de los Estados Unidos en Nuevo Laredo, Charlie Franta, además de una nutrida delegación de representantes de Laredo, Texas.
Para la UAT y la gestión de Dámaso Anaya, la presencia de este bloque de poder en los campus universitarios valida una alianza clave que fortalece los lazos binacionales a través del arte y la academia.
Buscan consolidar la cultura como el canal idóneo para estrechar la colaboración bilateral y, de paso, utilizarla como una elegante vía institucional para diluir las divisiones geográficas de la frontera común. El respaldo directo y explícito del mandatario estatal y de la alcaldesa mejor evaluada del estado legitima la posición de la UAT como el verdadero núcleo donde se cocina la identidad civil, el orgullo comunitario y el desarrollo del talento joven.
Al alinear al Gobierno del Estado como el gran facilitador de las políticas públicas, al Consulado estadounidense como el puente internacional del intercambio y a la UAT como la institución formadora por excelencia, se construye un ecosistema educativo bicultural indispensable para elevar la competitividad económica y el bienestar social a ambos lados del río Bravo.
Con este encuentro de alto nivel, la universidad demuestra que su impacto real trasciende las cuatro paredes de las aulas, convirtiéndose en una plataforma estratégica de paz, hermandad y entendimiento mutuo.
Cabe mencionar que la escultura “Las huellas de COVECO”, obra de arte contemporáneo realizada por el talentoso artista plástico Álvaro Cuevas, fue develada formalmente este martes 13 de octubre en el marco de la conmemoración por el 70 aniversario de la Facultad de Comercio neolaredense.
La imponente pieza fue donada por el influyente empresario y egresado Eduardo Garza Robles, actual presidente de la Fundación UAT, coronando los festejos de la institución.
El nombre de la escultura es un acrónimo tridimensional que fusiona los cuerpos de tres animales emblemáticos de la fauna regional: el coyote, el venado y el correcaminos (CO-VE-CO). Según los creadores del concepto, la pieza simboliza las virtudes esenciales que deben adornar a la comunidad estudiantil: la audacia e iniciativa del coyote, la sensibilidad para comprender del venado, y la determinación y decisión férrea para avanzar del correcaminos. Una trinidad zoológica muy oportuna para los tiempos que corren.
Mientras en las aulas se marcan estos nuevos caminos académicos, en las calles la grilla por las próximas nominaciones guindas a las alcaldías y diputaciones locales sigue su marcha acelerada.
Nadie puede pretender separar a las masas universitarias, sus liderazgos territoriales y su empuje social del gran tablero de la sucesión. Los tres personajes clave de este movimiento se dejaron ver muy alineados y sonrientes: el gobernador Américo, el rector Dámaso y la alcaldesa Carmen Lilia, todos cobijados por la influyente mirada del cónsul americano Charlie Franta. Por lo pronto, el tren institucional de la UAT va perfectamente encarrilado y a toda máquina; falta ver cuántos suspirantes intentan atravesarse en las vías.
Bueno, por hoy es todo.
El patinazo… miren que perder la agilidad del correcaminos en plena frontera electoral puede terminar dejando a más de uno en las garras del coyote.
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