Con todo y que su presidente, Emilio Azcárraga Jean, tronó de coraje contra el directivo Santiago Baños por no haber sabido retener como entrenador a Fernando Ortiz, a fin de cuentas al brasileño André Jardine le han salido bien las cosas.
¿Bien? Bien, es poco, pues ya tiene asegurado el liderato, y con la posibilidad de sumar los últimos seis puntos que lo encumbrarían con la aureola de los pronósticos a favor de un nuevo campeonato en su larga historia.
Arropados por sus seguidores y por las ganancias que la mercadotecnia les ha facilitado, ambos clubes están marcados como favoritos a disputar el gallardete a las águilas de Televisa, por lo cual no cejan en su empeño de calificar dentro de los primeros cuatro punteros.
Sí, cómo no, pero habremos de esperar a ver qué dice otro conjunto bien armado de dinero, como lo es el inestable Guadalajara que desea volver a hacer soñar a los suyos con otra final esperanzadora del título, como desquite de la desilusión que pasaron hace meses.
No se trata de escuadras ricas en inversiones espectaculares o que asusten por lo que han mostrado en la cancha durante el actual torneo.
De ninguna manera Tijuana, Pumas, Toluca, León, Mazatlán, Pachuca y Juárez se han caracterizado por su consistencia jornada tras jornada, y, no obstante, ya sabemos que un golpe de suerte o de un impecable planteamiento y ejecución en los partidos definitivos, alguno de ellos se podría llevar a sus vitrinas la copa en disputa. No hay rival pequeño.
Nadie debe ser minimizado a la hora de la hora. Y mucho menos en una competencia como la nuestra, en que cualquier contendiente puede definir el rumbo del torneo hasta el último minuto o segundo.
La motivación se conjuga con la estrategia y la táctica para conseguir un buen resultado. Y a pesar de que la tentación nos lleva a considerar que la contratación a base de billetes conjunta grandes clubes triunfadores, hay ocasiones en que el orgullo de los llamados “chicos” o “pequeños” nutre el cerebro de arrebatos divinos que consuman el milagro del éxito, aun teniendo los vaticinios en contra.
Lo hemos visto infinidad de veces en competencias de conjunto e individuales. Así no nos dejemos embelesar por el oro que brilla antes de tenerlo en las manos.


