Si un día me llevan

Últimas Noticias

Las calles nunca han sido seguras, eran igual en mi adolescencia que ahora que tengo más de 30.

Recuerdo una vez que me dirigía a la tienda y a unos metros de mi casa estaba un tipo en su carro auto complaciéndose y cuando pasé me dijo “mira ven”, yo no volteé, pero vivía en los departamentos de alto y mientras bajaba pude ver la escena.

Cuando era más pequeña me encantaban las faldas como las que usaba “La Reina de Corazones”, Alejandra Guzmán, y mi mamá me hizo dos que usaba una y otra vez.

Así iba con mi falda a traer un mandado y un tipo me dirigió a mí para decirme “qué bonitas piernas tienes”. Me quedé pensando ¿en serio?, ¿qué podía encontrar el tipejo de atractivo en una niña de apenas 7 años?

Y eso fue poco, pues cuando usé un leotardo en una época en la que ni siquiera había empezado a desarrollarme (y aún después de desarrollada nunca he tenido grandes atributos) un estúpido me dijo “¡qué bonitas chichitas!”.

Las cosas fueron subiendo de tono y una vez, mientras caminaba con mi novio y ahora esposo, comía una paleta helada y desde un carro me gritaron “¡una mamadita!”.

En dos ocasiones caminando por las calles del centro de la ciudad me nalguearon, la primera vez me quedé helada y la segunda les menté la madre al sujeto y al menos externé mi furia.

Chiflidos, besos al aire, sonido de claxons y lo que ellos consideran piropos se han vuelto comunes, sin importar si una va sola o acompañada.

Conocer la noticia sobre una mujer de 70 años que fue violada fue impresionante para mí. Entendí que todas estamos expuestas y que la maldad, la violencia y la falta de respeto no tiene límites.

Sólo pido que si un día me llevan, quienes me aprecian no se olviden que se quedan mis tres hijos, cuatro mascotas y un esposo, que necesitarán de mucho apoyo, cariño y afecto.

También que si ven a una chica en problemas le brinden su apoyo, porque a veces podemos intentar defendernos, mentar madres o quizás el miedo nos paralice, por lo que un ciudadano solidario podría marcar la diferencia, entre que una chica llegue a su destino o termine en cualquier lote baldío.

- Anuncio -

Columnas

- Anuncio -