Volvió a su tierra por “El premio”

Últimas Noticias

- Anuncio -

México, D.F. / Enero 21.-
La directora de cine Paula Markovitch sonríe por partida doble al hablar de San Clemente del Tuyú, pueblo de Argentina en donde creció y al que regresó hace unos meses.
Ahí, durante su niñez, vivió la dictadura y debía guardar muchos secretos para no poner en peligro su vida y la de su familia.
Y ahora ese lugar le sirvió para rodar “El premio”, su ópera prima de ficción con tintes autobiográficos, que esta semana fue confirmada por el prestigiado Festival de Cine de Berlín para su sección en competencia.
“Regresé y me encantó ver a mis compañeros de primaria, sentí que volvía a ellos, a esos momentos”, recuerda la cineasta.
La historia gira sobre Ceci, una niña que aprende a mentir y trata de entender cómo ser en un mundo lleno de confusión y miedo.
Para ello echó mano del talento actoral de Paula Galinelli Hertzog, Sharon Herrera, Laura Agorreca, Viviana Suraniti, Uriel Iasillo, quienes son habitantes de ese lugar.
La realizadora Paula Markovitch nació en Argentina, pero desde hace 20 años radica en México.
Dice que es inútil saber cómo escogió este país para permanecer, lo importante es que se siente mexicana igual que todos.
Es más, para la película contó con la asesoría, entre otros, de Fernando Eimbcke, con quien escribió “Temporada de patos” y “Lake Tahoe”, así como el cineasta Felipe Cazals (Canoa).
La primera proyección en Berlín está programada para el 11 de febrero, cerca de la media noche.
– ¿Se complicó o ayudó el ser una persona nacida en otro país para poder levantar el proyecto?.
Fue muy extraño, porque el apoyo de México siempre se tuvo. Polonia se sumó a la coproducción, era una necesidad personal la mía de contar esta historia y muchos la apoyaron, pero de lugares que pensamos debía ser natural el apoyo, no pasó nada.
Fue difícil también contar una historia filmando en ese mismo lugar, con niños del pueblo, pero eso también fue una bendición, porque encontré varios niños talentosos.
– ¿De dónde surgió el proyecto?
De la incertidumbre de una niña que está en una situación de confusión, de miedo. Se trata de una historia universal que involucra a todos.
Por un lado ocurrieron muchos milagros y una de las cosas fue conocer a niños talentosos.
– ¿Cómo fue ese regreso al pueblo de tu infancia, ahora para filmar?
Maravilloso, todos participaron activamente, vestuario, actores, todo lo necesario estaba ahí. Los niños salieron de un taller en San Clemente que espero seguir haciendo, ellos realmente iluminan esta historia.
– ¿Es fácil dirigir a niños?
Tuve la bendición de tener a niños muy talentosos. Uno tiene siete años, el otro ocho y el otro 11. Había que jugar con ellos no hay secretos. Digo, después de todos los que yo debía guardar cuando era niña, no hay caso para seguirlo haciendo (risas).
Sentí una comunicación plena con ellos, la dirección estuvo basada en mucha improvisación, nada de imagínate cuando se murió tu perrito y haces esa mirada, no. La indicación, si era una escena cruda, era esa, pero trabajábamos mucho en ello.
– ¿Ya te cayó el veinte de que vas a Berlín?
(Risas) Me siento bien parada en mis zapatos. Lo que más me preocupa ahorita es la película, terminar los detallitos que faltan. Llevo muchos años de pensar en este proyecto, siento que se debe ser fuerte para recibir las bendiciones y las desgracias.

Columnas

- Anuncio -