Martínez Araiza, el emperador de la raya moderna

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Alejandro Martínez Araiza, lider del Sindicato Nacional de la Industria Alimenticia y de Comercio (SNAC), lleva 14 meses sin rendir cuentas a las autoridades laborales de la 4T pero, principalmente, a los trabajadores sindicalizados, sobre el destino de más de 500 millones de pesos de las cuotas sindicales.

En los pasillos de la Secretaría del Trabajo, que encabeza Marat Baruch Bolaños, se dice que pronto dejará el cargo Alfredo Domínguez Marrufo, director del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, y quien pidió a Martínez Araiza (19/5/2025) rindiera cuentas de las cuotas sindicales, lo cual… ¡Hasta ahora no ha ocurrido!

El dirigente del sindicato fue cuestionado públicamente por trabajadores de empresas como Mondelez, Pepsico, Sabritas, Barcel, La Esperanza y Sigma, entre otras, quienes pidieron esclarecer el destino de más de 500 millones de pesos de cuotas sindicales durante los siete años que Martínez Araiza lleva al frente de los trabajadores.

Lejos de rendir cuentas, el dirigente del SNAC se ha dedicado a perseguir trabajadores y representantes sindicales de estas empresas, para pedir que sean cesados o expulsados de su centros laborales, como ocurrió con algunos empleados de Mondelez hace unos meses.

Martínez Araiza mantiene una política de terror sindical en contra de aquellos trabajadores sindicalizados, por el “delito” de exigir: rendición de cuentas de los recursos de las cuotas sindicales, elecciones limpias e imparciales, y que el proceso para integrar el comité ejecutivo nacional sea plural y no sólo de sus incondicionales.

Tampoco es querido y aceptado por la actual dirigencia de la CTM, que encabeza Tereso Medina Ramírez, ni forma parte de la dirigencia del Congreso del Trabajo y mucho menos, es integrante del cuarto de junto para las negociaciones en el tema laboral del Tratado Comercial con Estados Unidos y Canadá (TMEC).

El líder sindical representa a más de 25,000 trabajadores en 210 ciudades del país, creó una moderna tienda de raya llamada Plataforma Inteligente de Impacto Social (PLIIS), un negocio que representa poco más de 51 millones de pesos al año.

En el Porfiriato, las tiendas de raya vendían a precios elevados productos básicos a campesinos y obreros e incluso ofrecían créditos que se convertían en deudas impagables para los trabajadores.

El líder del SNAC, quien afilia a los trabajados de empresas como: Grupo, Bimbo, PepsiCo, Grupo Mars, Sigma Alimentos, Arcor, Alpura, Comex, Barry Callebaut, Monte Xanic, Molde, así como compañías mexicanas como Pan Ideal. El Globo y La Moderna, apenas se reeligió el pasado 15 de abril.

De acuerdo con los afectados, Martínez Araiza pregona un “sindicalismo moderno” que continúa las malas prácticas del pasado y disfraza con tecnología y supuestos beneficios lo que a todas luces es un engaño para los trabajadores.

Bajo el slogan: Tu cuota vale por 30, Martínez Araiza ofrece a los 25 mil trabajadores para que paguen, adicional a su cuota sindical, un promedio de 252 pesos al mes a cambio de cupones, descuentos, asistencia médica y funenaria, además de financiamiento.

Estos servicios no son gestionados directamente por el sindicato, sino a través de terceros, empresas que son usadas por factureras como Beneficios 360, Karam, Integralis y Consultoría de Negocios Estratégicos SC.

Pero el diablo está en los detalles, el costo real de dichos servicios es menor a los 100 pesos por persona. En otras palabras, Martínez Araiza cobra a los trabajadores por “beneficios” que podrían conseguir por sí mismos a un costo mucho menor. Y lo vende como un gran logro.

En realidad, está intermediando con servicios empaquetados y cobrando sobreprecio. Aún más, Martínez Araiza promociona como un gran beneficio que se le otorgan préstamos a los trabajadores para ser liquidados en 6 o 12 pagos semanales con un interés del 10%.

O sea, más caro que los bancos pues es un 10% de interés en 6 semanas, lo que equivale a que en 52 semanas es casi 160% de interés anual, lo que raya en la usura. ¿Y la rendición de cuentas? Bien, gracias.

El Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral no tiene registro de las actas donde se informe sobre el manejo del patrimonio sindical.

Y para salir del paso, algunos miembros del Comité Ejecutivo Nacional del sindicato elaboraron un supuesto censo y obligaron a los trabajadores a firmar hojas en blanco para justificar la entrega de informes, algo que exige la ley y los estatutos del propio SNAC.

En el México de la Cuarta Transformación, donde el discurso oficial pregoniza la defensa de los derechos laborales y la eliminación de los privilegios, existe un feudo que parece operar al margen de la ley, la transparencia y la ética.

A pesar de los requerimientos realizados por Alfredo Domínguez Marrufo, director del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL), quien el 19 de mayo de 2025 le exigió transparencia, el líder del SNAC ha hecho caso omiso.

Las preguntas que resuenan en las fábricas y que deberían estar en la agenda de la Secretaría del Trabajo y la Unidad de Inteligencia Financiera son claras: ¿En qué bolsillos terminan las cuotas sindicales y el patrimonio del SNAC? ¿Cuánto reciben los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional a cambio de su silencio cómplice?

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