Madrid, España / Noviembre 24.-
Desde hacía años venía figurando en las quinielas y ayer finalmente la escritora Ana María Matute, de 85 años, se convirtió en la ganadora del premio Cervantes, considerado el Nobel de las letras hispanas y el cual está dotado con 168 mil dólares.
“¿Seguro que no se han confundido de persona?”, le preguntó a la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, cuando ésta le llamó por teléfono para darle la buena noticia. “No, seguro”, le respondió la ministra. Y entonces se puso a dar saltos de alegría, como reconoció después, abrió dos botellas de cava para celebrarlo, y dijo sentirse muy feliz. “Es una especie de premio a todo lo que ha pasado durante una vida”, aseguró la galardonada.
“Las mujeres de mi generación hemos tenido más fácil dedicarnos a la creación, pero ella siempre declaró su firme vocación desde niña, de ser narradora”, aseguró la ministra al leer el fallo. “Mantenerla y hacer de eso una forma de vida es un ejemplo maravilloso para todas las mujeres que nos dedicamos a la cultura”, añadió, para destacar después su capacidad “para manejar diferentes tonos para diferentes públicos. Tiene un mundo y un lenguaje propio, y yo admiro mucho su trayectoria vital”, subrayó la funcionaria.
-Una narradora precoz
Nacida en una familia barcelonesa de clase alta, Ana María Matute fue una narradora precoz y con sólo cuatro años y tras estar a punto de morir por una infección de riñón, escribió e ilustró su primer cuento. Unos años más tarde, con 17 años, envió a la editorial Destino su primera novela, Pequeño teatro, que fue rechazada en aquel momento pero que en 1954 le permitió obtener el premio Planeta.
Pertenece a la generación de los años 50, aunque su obra se enmarca de forma independiente, ya que a veces se decantó por una mirada infantil o juvenil como forma de distanciamiento de una dura realidad marcada por una infancia vivida durante la Guerra Civil española (1936-1939).
La infancia, la injusticia social, los marginados, la incomunicación, la guerra, la posguerra, y la naturaleza son los temas que han centrado su obra.
Y los cuentos dirigidos a los niños y a los jóvenes uno de los géneros que mejor ha tratado. Entre ellos destacan Los niños tontos, El país de la pizarra, La oveja negra, El verdadero final de la bella durmiente y Sólo un pie descalza, por el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil. Y muchos están dedicados a su hijo Juan Pablo.
Entre sus novelas figuran Luciérnagas (1993), Olvidado rey Gudú (1996), Aranmanoth (2000) o Paraíso inhabitado (2008), la que aseguró que sería su última novela, la más autobiográfica y que comienza con la frase: “Nací cuando mis padres ya no se querían”. Aunque acaba de publicar un recopilatorio de su narrativa breve, incluyendo sus famosos cuentos y artículos periodísticos, bajo el título de La puerta de la luna, y prepara una nueva novela.
Matute dice que no escribe para ganar premios, sino que gana premios porque ha escrito libros. Y hace unos días reconocía que si ganara el Cervantes daría saltos de alegría. De hecho es uno de los pocos que le faltaba.
En su larga carrera literaria ha obtenido el Nacional de Literatura 1959 por Los hijos muertos; fue finalista del premio Nadal en 1947 por Los Abel, lo ganó en 1959 con Primera Memoria, y también ha obtenido el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Solo un pie descalzo, en 1984.
En 1998 ocupó el asiento K de la Real Academia Española de la Lengua, a la que había ingresado dos años antes y en la que fue la tercera mujer en entrar en 300 años, tras la escritora Carmen Conde y la historiadora Carmen Iglesias. Después llegarían la científica Margarita Salas y la escritora Soledad Puértolas, que entró hace unos días.
Ayer, Matute se convirtió en la tercera mujer en recibir el Cervantes, tras la española María Zambrano (1988) y la poetisa cubana Dulce María Loynaz (1992). El rey Juan Carlos I entregará el galardón el 23 de abril de 2011 en una ceremonia que se celebrará en la localidad madrileña de Alcalá de Henares, cuna de Miguel de Cervantes.

