La iniciativa para llevar a cabo una amplia consulta popular, legislativa y académica para regular constitucionalmente el derecho de las audiencias con respecto a los medios de comunicación, especialmente los operados por grupos empresariales, facciosos, políticos y económicos, es una propuesta de profunda calada que, nuevamente, situará a México a la vanguardia en la defensa de los derechos humanos.
La cita clásica de Goebbels, de que una mentira repetida muchas veces empieza a parecer verdad, se ha quedado corta con respecto de la manipulación mediática que se percibe actualmente en prácticamente todo el planeta. La realidad virtual inducida a través de los medios comprometidos y, en buena parte por las redes sociales, supera con mucho la realidad cotidiana. El impacto mayor tiene que ver con la percepción de inseguridad estimulada constantemente con escena violentas.
Desde genocidios atroces perpetrados por hordas deshumanizadas, hasta el maltrato a un perro,
se presentan como hechos comunes que ocurren fuera del domicilio familiar, cuando en verdad
son hechos remotos magnificados y descontextualizados. Es más frecuente de lo entendible, que
haya personas que tienen años de no salir de sus casas por temor a poner en riesgo su vida,
cuando son millones las que cada día van al trabajo, a la escuela, a la fiesta, sin problema alguno.
A tanto ha llegado el poder manipulador de los mass media, que el Diccionario Oxford de lengua
inglesa designo a post truth (post verdad), la palabra del año para dar a entender que en el lenguaje popular la verdad como reflejo fiel de la realidad que vive una persona, un grupo o una nación, ha quedado relegada con respecto de la realidad virtual creada en la mente de los lectores, oyentes o espectadores a través de los medios venales.
México, a partir del proyecto de la Cuarta Transformación de la vida pública, ha quedado blindado del impacto mediático de la prensa vendida, la televisión empresarial y las redes sociales al servicio de los poderes fácticos por ese notable ejercicio de comunicación que es la Mañanera del Pueblo, mediante el cual se desenmascaran las mentiras y las falacias que difunden para crear caos y confusión.
Sin embargo, todavía hay un amplio sector que cae víctima de los engaños, las patrañas y la manipulación de la información para darle sesgos que se apartan de la verdad o que tienen como objetivo crear una sicosis colectiva con respecto a algún acontecimiento, especialmente, como ya se mencionó, acendrar la percepción de inseguridad y que la gente sienta que el país esta en llamas.
Ante la iniciativa de legislar para proteger constitucionalmente el derecho de las audiencias, se ha
iniciado una campaña para decir que se trata de censura a la prensa, de atentado contra la
libertad de expresión. Nada más falso. Por principio de cuentas, se propone que sean los mismos
medios los que se auto regulen para que no haya lugar a decir mentiras o descontextualizar lo que se dice para generar sentimientos tóxicos.
Luego, se propone crear recursos efectivos para que sean las audiencias, esto es, los lectores, oyentes, televidentes o cibernautas, los que presenten queja, denuncia o demanda en contra de la parte emisora, sin que la autoridad tenga injerencia hasta que no se agoten las instancias previas a la intervención judicial.
En rsumen, de lo que se trata es de avanzar en la garantía del derecho a la
información y su parte concomitante, la libertad de expresión.
Nuevamente, México a la vanguardia en la defensa de los derechos humanos y la salvaguarda desu soberanía.


