México, D.F. / Julio 19.-
Y la riqueza futbolística se negó a abandonarlos, al menos en la mitad de los casos. Claudio López, Iván Zamorano, Óscar Ruggeri, Bebeto, José Mari Bakero, Josep Guardiola, René Higuita, Bernd Schuster, Michel y Emilio Butragueño. Es el top ten de estrellas del futbol mundial que llegaron al balompié mexicano en los más recientes 20 años, para, en algunos casos, salpicar con su grandeza y en otros inundar al torneo nacional con su calidad.
Hoy, el atlantista Santiago Solari engrosa una lista de figuras que en la última parte de sus carreras escogieron un equipo de la Liga mexicana. No es una lista cualquiera. En ella hay desde campeones mundiales, pasando por campeonar y subcampeones de la Champions League, como el propio Indiecito, hasta mandones de la Copa UEFA, de la Euro o la Copa Libertadores.
Por eso, El Indiecito encaja al menos por el nombre, falta que despliegue su calidad por la Riviera Maya. Lo dice su palmarés de 13 campeonatos nacionales y copas acumuladas con River Plate, Real Madrid e Inter de Milán, pero sobre todo, su Copa Libertadores de 1996 con River, así como la Champions e Intercontinental obtenidas con el Madrid en el año de 2002.
La misión del Indiecito es emular logros como los de su compatriota Claudio Piojo López, quien con el América fue campeón de Liga, de Campeones y de la Concacaf.
O como el mismo Iván Bam-Bam Zamorano, quien al igual que Solari estuvo en el Real Madrid e Inter, para luego recaer en el América, donde ayudó a obtener la Liga del Verano 2002.
También hubo campeones mundiales, como Óscar Ruggeri, quien ayudó a las Águilas a obtener el campeonato de la Concacaf en 1992.
Incluso pertenecientes a aquella mítica Quinta del Buitre, ni más ni menos que con su protagonista: Emilio Butragueño, quien metió a los sorprendentes Toros del Celaya hasta la final del Torneo 95-96, en la que el campeón fue Necaxa, gracias al reglamento.
Pedazos de historia, aunque no en todos los casos estas figuras tuvieron lo suficiente para regar calidad en tierras mexicanas.
Porque campeón del mundo y todo, Bebeto vino a pasear a Toros Neza, poco futbol, y ganas de huir, atemorizado por un temblor es por lo que se recuerda.
A otros, de plano, ya no les alcanzó, con todo y sus blasones de Champions, como fue el caso de José Mari Bakero, ahogado en un Veracruz mediano, o el mismo Pep Guardiola, que hoy tiene al Barcelona en los cuernos de Europa, pero que nada pudo hacer para que no descendieran los Dorados de Sinaloa.
Ni qué decir lo de René Higuita en los escualos que disfrutó el puerto, no por el balón, como sí por la fiesta.
O Michel en el Celaya, lejano a lo que había hecho Butragueño. El colmo fue lo de Shuster, quien apenas jugó en Pumas en 1997, antes de partir a Alemania, diciendo que iba al dentista y no regresó. Hoy Solari puede pertenecer a la parte alta del top ten o convertirse en un dolor de muelas.
Buscará Solari demostrar calidad dentro del futbol mexicano

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