¿Calamidad para PRI y Peña?

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Leo Zuckerman es un destacado analista político que conduce diariamente en Foro TV el segmento “Tiempo de opinar”, además de escribir una columna en el diario capitalino “Excélsior” donde no se caracterizan mucho por su independencia al externar los juicios y puntos de vista que disienten del poder político en turno, propios de un periodismo sin ataduras.

Por eso llama la atención el señalamiento de este ilustre “televiso” al asegurar con todas sus letras que la detención en España de Humberto Moreira es una calamidad para el PRI y Peña, en un momento en que el Presidente de México parecía fortalecerse con la recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán. “Esta noticia -subraya el columnista- nos recuerda una de las peores características históricas del PRI: la corrupción, y de cómo los priístas, lejos de cambiar con la democracia, la aprovecharon para afilar esta terrible costumbre (de robar)”.

Sin embargo, líneas más adelante se lanza con todo en un señalamiento que ha sido común en los medios masivos pero que en los periodistas maniatados o con componendas y compromisos de las empresas donde cobran difícilmente se ventilan en público. “(Esta noticia) refresca en nuestras mentes las muy sospechosas casas del Presidente, su esposa, los secretarios de Hacienda y de Gobernación que hasta el momento no han tenido castigo jurídico alguno”. Veladamente deja en claro que la impunidad es el manto sagrado con que se protegen en sus intereses malsanos los que nos desgobiernan a su modo.

También sostiene que “esta noticia” pone en un predicamento al gobierno de Peña de hasta dónde apoyar o condenar a Humberto Moreira quien, supongo, cuenta con información sobre los dineros de la campaña del hoy Presidente de México”. Bolas, don Cuco.
Y en otro de los apuntes de Leo Zuckerman enfatiza: “Cuando el PRI perdió la Presidencia en 2000, los priistas se refugiaron en el Congreso y los gobiernos estatales. Desde esos bastiones, se prepararon para regresar al poder. Se tardaron dos sexenios. En los primeros años de la democracia, ciertamente aprendieron nuevas conductas para adaptarse. Pero también sofisticaron otras malas costumbres que venían del régimen autoritario; de manera destacada, la corrupción”.

Que lo digan muchos otros columnistas no es novedad. Pero que salten a la palestra aquellos dóciles escritores que no pueden ser tan libres como quisieran en sus artículos, es lo que llama la atención no porque los corruptos del PRI principalmente sean exhibidos públicamente, sino por la firma que ahora se hace solidaria con los juicios de otros periodistas más independientes.

Porque criticar a los panistas, perredistas o “morenos” no tiene chiste entre los adictos al poder presidencial, sino cuando se atreven a lanzar sus verdades enormes al PRI corrupto y corruptor desde hace siglos.

Claro que decir del PRI que es corrupto y corruptor desde que nació en las entrañas de Plutarco Elías Calles no significa, igualmente, que el PAN de ahora y el PRD de estas fechas o lo sean. O que son unas blancas palomitas el PVEM, el PT, Nueva Alianza, Morena y demás siglas que utilizan como pantalla la democracia para saciar su voracidad desmedida de dinero público.

Son muchos los ejemplos que ilustran esta gran verdad, aunque tampoco debemos arrasar con todos los miembros de esos partidos pues sí hay algunos que se conducen con limpieza y son idealistas que creen y se apegan a sus principios y proclamas.

Pero lastimosamente es el PRI el que cuenta con el mayor número de sinvergüenzas de “cuello blanco” que han sido procesados por su mala conducta y raterías, como Mario Villanueva, Andrés Granier, Raúl Salinas de Gortari, Tomás Yarrington, Eugenio Hernández, entre otros, muy bien imitados últimamente por el panista de Sonora Guillermo Padrés, y la gente de Veracruz dice lo mismo de su ex gobernador Fidel Herrera, lo mismo que los yucatecos al hablar de su ex Ivonne Ortega, y la de Tabasco acusa de igual forma al actual primer mandatario emanado del PRD, Arturo Núñez Jiménez.

Así es que la calamidad que ahora es Humberto Moreira para el PRI y Peña Nieto tiene viejos antecedentes y otras muchas muestras de lo pillos que son los que se protegen en la impunidad a la mexicana para robar a sus anchas, sin que les dé pena la pésima imagen que proyectan de nuestra hermosa nación a lo largo y ancho del planeta.

Por eso creemos que ahora Humberto Moreira, más que ser una calamidad para el PRI y Peña -que forman parte de una bien estructurada mafia-, es una calamidad para México. Y en España sabrán si tenemos o no la razón.

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