¿Retroceso?

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Este mes celebramos a la mujer. El 8 de marzo es su día internacional. Han sido demasiadas las luchas y los derechos que han ganado a lo largo de estas últimas décadas. Desde el derecho al voto hasta la posibilidad de decidir sobre su futuro y su persona. Se defiende a capa y espada (cosa que está extraordinariamente bien) su libertad.

La libertad, bien entendida… algo así como asumir el reto de tomar la vida (la de cada uno de nosotros) en nuestras manos y llevarla hasta sus últimas consecuencias (es decir, buscar la felicidad… porque todo ser humano está llamada a ella)… debe ser la base para profundizar sobre estas metas (de la mujer) alcanzadas.

No queremos ni deseamos ya, mujeres sometidas, ni sumisas, ni golpeadas ni tratadas como objetos. Tampoco deseamos relaciones feministas que violenten – por otro lado – al varón, pues las leyes (pareciera) se inclinan ahora INE quitativamente hacia ellas.

Los logros de una, deberán ser siempre, los aciertos del otro y viceversa, Nadie gana cuando la contraparte (su complemento y no me refiero al aspecto meramente sexual, afectivo o emocional) pierde. Somos diferente, somos semejantes, pero no somos iguales. Pero lo que sí debemos buscar es la identidad; identificarnos para generar sociedades, ahora sí equitativas y sólidas.

En estos días, el Congreso del Estado de Nuevo León, aprobó por mayoría la modificación al artículo 1º de la Constitución local en el que se defiende de manera clara y abierta el “derecho” a la vida desde el momento de su concepción hasta la muerte natural. Y pongo la palabra derecho entrecomillado, pues existe todo un análisis y debate de si la vida es o no un derecho.

Defender la vida, pienso yo, es la base para defender cualquier otro derecho (humano) que se nos ocurra: derecho al voto, derecho a la propiedad, derecho a la libre expresión, derecho al libre tránsito, etc. Sin vida, simple y sencillamente, no hay derechos. De ahí la importancia de esa decisión (a contrapelo) que asumió el Congreso Neoleonés.

No se trata, pues, de un retroceso. Por más que argumentemos que la corriente libertaria de los distintos Estados de la República vayan en el sentido del “derecho” al aborto. No hay tal retroceso, pues defender la vida jamás y bajo ninguna circunstancia podrá ni deberá ponerse en duda. Ya otro tema de discusión será si existe tal cosa o no como – lo decíamos- el “derecho a la interrupción del embarazo”.

Insisto con el tema. El día mundial de la mujer debe ser ocasión de profundizar en las libertades que por naturaleza les corresponden. Ser mujer implica una realidad complejísima, llena de aristas, valles y cimas como lo es la realidad del varón. Individuo que a mi juicio puede ser incluso más complejo y menos dotado (en cuanto a capacidades) que ellas.

Tendremos que estar atentos a las impugnaciones y controversias constitucionales que surjan a partir de esta modificación, pues aún falta la firma del gobernador y su promulgación. Tendremos, además, estar muy ciertos de que el aborto es una realidad y podría convertirse en un problema de salud pública si se le considera como tipo penal.

Que se respete la vida, no excluye las circunstancias legales que permiten la interrupción del embarazo. Tampoco violentan el derecho a la mujer para decidir sobre su propio cuerpo. Insisto, sobre su propio cuerpo. Respetar la vida y defenderla no es retroceso… es la conditio sine qua non lo demás ocurre.

Esta Jirafa sigue atenta.

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