Lo que no hagas hoy te acompañará mañana, estará en tu cabeza como lo que pudo ser y no fue porque no lo hiciste.
El reloj de la vida no se detiene, la carrera contra el tiempo no la podrás ganar y el cronómetro de tus días avanza sin parar.
Los besos que no diste, los abrazos que no correspondiste y las oraciones que no intentaste adivinar se desvanecerán como poco a poco nuestra existencia se acabará.
Cuando voltees ese niño ya no estará, te encontrarás a un hombre con responsabilidades propias e intereses por realizar.
No habrá manos que lavar, bocas que limpiar o cabellos que cepillar, la paz y el silencio te asfixiarán y no lo disfrutarás, ¡serás libre! nadie te necesitará.
Siembra dedicación, paciencia y ternura en su corazón como semillas en tierra fértil, para que los frutos cosechados sean el amor, el respeto y admiración.
Ámalo hoy para que mañana él te pueda amar, cuando el joven y fuerte sea el y en tu ocaso no lo veas partir como barco en alta mar.


