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La Vida en Bettylandia

Emoción, arte, talento y lágrimas

Aunque pasen los días los momentos se atesoran, sobre todo, cuando remueven las fibras más sensibles y sientes tan bonito que parece que el corazón se saldrá de tu pecho, pero son las lágrimas las que brotan hacia el exterior, no por tristeza, sino en señal de orgullo, de felicidad.

Relatos de tocador (El inicio)

El tomar más agua para tener unos riñones “más sanos y fuertes” como decía un comercial de un cereal allá por los noventas es algo que realizo de un tiempo a la fecha y en consecuencia, mis visitas al baño, W.C., retrete, tocador o como quieran llamarle son más seguidas.

Desagradables letras

Me encuentro desde la semana pasada en modo “detective creativa” buscando prendas para complementar el outfit de mis bendiciones que finalizarán dentro de unos días sus cursos de verano con la presentación de un festival retro.

Más que llenar mochilas… es llenar corazones

Por allá del 2005, 2006, no recuerdo exactamente el año (porque ya casi en los cuarenta la capacidad de almacenamiento no es la adecuada), mientras estudiaba la licenciatura en Ciencias de la Comunicación a mi grupo y a mí nos tocó elaborar como parte de una materia, una campaña de recolección de mochilas y útiles escolares para beneficiar a niños de escasos recursos de alguna escuela de la ciudad.

Pequeños detalles que valen oro

Este año no pude asistir al festival del Día de las Madres, afortunadamente mis retoños no tenían participación así que no me perdí de...

El poder del llanto

“¿Usted nunca se ha tomado “selfies” llorando?, preguntó una joven y todos los que estábamos ahí nos reímos; “no, pero si me eché una lloradita este fin de semana”, le contesté.

El poder del llanto

“¿Usted nunca se ha tomado “selfies” llorando?, preguntó una joven y todos los que estábamos ahí nos reímos; “no, pero si me eché una lloradita este fin de semana”, le contesté.

‘Nomás para un rato’

Hoy no traigo un relato sobre quesos o aversiones raras a cosas que a todo el mundo le gusta comer, aunque de nueva cuenta, son jóvenes los que protagonizan la historia.

Criticada por ser apapachada

Cuando era niña no fui muy “apapachada” no hubo demostraciones “melosas” o excesivamente cariñosas, recuerdo que en alguna ocasión le dije a mi mamá que por qué no era así como la mamá de Lucía, mi mejor amiga en la primaria a quien todos los días le daban un beso en la frente al dejarla en la escuela.

‘¡Amaaá! ¡No quiero ir a la escuela!… de mis hijos

Y no es nada personal, pero la verdad de las cosas, es que no estoy preparada para pararme a las 5:50 de la mañana, ¿cómo voy a levantar a tres chamacos si no tendré ni ganas de levantarme yo?

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