Y no es nada personal, pero la verdad de las cosas, es que no estoy preparada para pararme a las 5:50 de la mañana, ¿cómo voy a levantar a tres chamacos si no tendré ni ganas de levantarme yo?
He visto infinidad de memes que muestran a madres felices y ansiosas por, prácticamente, aventar a sus hijos a los edificios educativos, y está bien, y se vale, porque también nosotras, vamos a decirlo bonito: “podemos llegar a sentirnos agobiadas por la maternidad” (y la que diga que no ¡miente!).
Pero nada más de pensar oootra vez en tareas, uniformes, desmañanadas, lonches diarios y ese ir y venir a la escuela, hacen que me den “ñañaras”.
Y es que entre salir de la casa, ir a dejarlos, a recogerlos y llegar a la casa de nuevo… ¡ya casi vive uno más en el carro que en otra parte!
Además, ¿cómo debe hacerle una para satisfacer el paladar de tres chamacos y que apaaarte coman como debe de ser para que crezcan “sanos y fuertes” (léase con voz de comercial de tv).
No lo sé, como tampoco sé muchas otras cosas más… mientras tanto, lo que si sé, es que en algún cuarto me esperan un montón de cuadernos para forrar; coser no, porque ya los compré así, por lo cual este año no nos pelearemos con el resorte, pero esa, es otra historia.


