Se recordó y se pidió perdón a los familiares de los alumnos atacados y fallecidos hace 9 (nueve años) en el Tec de Monterrey. La Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, explicó que era una obligación del Estado pedir disculpas por lo sucedido: el uso excesivo de la fuerza, la invención de pruebas para incriminar a los alumnos y la falsa denuncia de que éstos pertenecían al crimen organizado como sicarios.
Eran alumnos de excelencia, se dijo. Estaban en el peor momento y en el lugar menos indicado. Nunca debió pasar. Y un largo etcétera se puede interpretar con esta muy buena intención de reivindicar “socialmente”, dijeron, a estos alumnos del Tec.
Qué bueno que se les recuerda, qué bueno que se limpian sus nombres, qué bueno que las familias tienen un poco más del consuelo necesario para seguir con sus vidas… porque eso pasa con los vivos que tenemos muertos, seguimos con nuestras vidas.
Pero, ni modo, esta Jirafa es analítica, ¿sería esa la verdadera intención del gobiernos federal en voz de la Secretaria Sánchez Cordero? Es que no me deja de sonar a “requiem” forzoso y “doble intencionado”, incluso hasta pareciera un “tiro de tres bandas”. Me suena a cortina de humo… a qué nuestro Presidente busca algo más que mera reivindicación.
Por otro lado, se habla de una “carta” enviada al Rey Felipe VI de España y al Vaticano, por parte López Obrador en la que se le pide a esos países que soliciten el perdón a México por los excesos cometidos durante la Conquista y el periodo de la Colonia. Jirafa mordaz… ¿como para qué?
Vuelve el gobierno mexicano a tocar el tema del perdón y las disculpas por algo 1. (uno): que no cometió, pero que sí hizo una institución sólida (y que, con esto, queda ventilada y desprotegida) como lo son las fuerzas armadas. Y vuelve el gobierno al tema del perdón y las disculpas por algo 2.(dos): que no cometió el pueblo español y el Vaticano y si se llegara a considerar que así se requiere, habría que juzgar históricamente a los muertos, como ahora se buscó reivindicar a los alumnos abatidos por error en el Tec de Monterrey.
Mirar el pasado es bueno y sano para aprender de lo acontecido y evitar repetir errores y horrores. Mirar al pasado para reconocer lo que hoy somos es necesario, para generar identidad como Nación. Pero mirar al pasado para buscar responsables de lo que ahora sucede resulta absurdo y chato, pues no ayuda para gestar una visión de futuro y lo que sí hace es engendrar odio e inmovilidad.
No requerimos más cortinas de humo, ni cajas chinas, tampoco queremos responsables de lo que sucedió con ánimo de venganza… saber quién mató, en realidad, a Colosio no ayudará a en nada a cambiar lo que somos ahora, como tampoco sirve de nada revisar la vida de Lupita D’Alessio, José José, Silvia Pinal o Jenny Rivera… bueno sí, sirve para entretener.
Mirar al pasado, solo para exigir perdón, sin conectarlo al futuro es masoquismo…. requerimos cambiar el lugar hacia donde se dirige nuestra vista para perfilarnos hacia el presente y el futuro.
Esta Jirafa, pretérita, seguirá (en el futuro) atenta.


