Soy madre y no me quiero morir, quiero ver a mis hijos crecer, ser partícipe de sus logros, de sus triunfos y sus fracasos.
Quiero que mis hijos vivan, que se realicen, que hagan su vida, que me conviertan en abuela para cargar, consentir y malcriar a mis nietos.
Quiero salir de casa, dejar a mis hijos en la guardería y escuela, llegar al trabajo y saliendo pasar por ellos para regresar a casa a acariciar a mis mascotas.
Quiero hacer la cena para recibir a mi esposo después de una larga jornada de trabajo. Quiero que vayamos al parque, al cine, a comer o a caminar, quiero manejar con la tranquilidad de llegar a nuestro destino juntos.
Quiero vivir mi vida, con mi familia sin miedo, sin el temor de morir en cualquier momento o de que se acabe con la partida de los míos en un minuto, porque ser buen ciudadano y persona ya no es garantía de llegar a la vejez y disfrutarla en calma.
Quiero vivir libremente, quiero una muerte lejana, quiero paz y tranquilidad antes de que eso pase.
De la página de Facebook La Vida en Bettylandia


