¿Qué tienen en común un baile de graduación y un estacionamiento? La violencia que prevalece en ellos.
Hace unos días se viralizó el video de un hombre con un cuchillo encajado en la cabeza, increíblemente, por la disputa de un cajón de estacionamiento.
La sangre brotaba de su rostro y el agresor parecía no tener ningún tipo de remordimiento.
La otra escena se desarrolla en alguna escuela de este país, donde una pareja de niños bailan junto a sus compañeros ante la mirada de los adultos.
La niña parece equivocarse en la coreografía y su compañero de baile la jalonea, la zarandea, la aprieta bruscamente y finalmente, le propina un puñetazo en la cara, ella se defiende y él le regresa otros dos.
Aparece una mujer y en lugar de reconfortar a la niña también la jalonea y la obliga a continuar bailando, otra llega por el niño y lo saca de la pista.
Seguramente el hombre que atacó a otro con un cuchillo fue un niño como el que golpeó a la pequeña: violento, grosero y mal educado.
Una amiga me dijo recientemente: “me preocupo mucho por la idea que tiene mi hijo sobre cómo debe tratar a las mujeres” y así deberíamos ser todos los padres, no sólo con el trato hacia las féminas, sino a todos nuestros semejantes.
Está de más decir que, la mejor enseñanza es el ejemplo, si papá o mamá insultan, golpean, agreden o denigran, el niño tiene muchísimas posibilidades de hacerlo también.
No esperemos a que nuestro hijo el día de mañana que sea un adulto le encaje un cuchillo a otro por un cajón de estacionamiento, o que golpee a su compañerita de la escuela porque no hizo lo que él quiso, corrijámoslo el día de hoy desde que nos diga una mala palabra, un mal gesto o un ademán inapropiado.
Con información de La Vida en Bettylandia


