El circo político de cuatro pistas

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Como no sucedía en décadas, esta semana el circo político en México abrió cuatro pistas: en Nuevo León el Congreso local sancionará -desde con un manotazo a la posibilidad de destitución del cargo-, al gobernador Jaime Rodríguez Calderón; mientras en Veracruz, Tamaulipas y Guanajuato el poder legislativo federal pedirá la desaparición de poderes.

“El Bronco” y su secretario general de Gobierno, Manuel González Flores, primero deberán comparecer ante los diputados que decidieron, a través de la Comisión Anticorrupción, brincarse la posibilidad de un juicio político e irse directamente por aplicar una penalidad.

A ambos se les dará la oportunidad de defenderse una vez que los magistrados de la sala regional del Tribunal Federal Electoral (Trife) habían votado para que el poder legislativo de Nuevo León les aplicara una sanción por el caso de la recopilación de firmas para que Rodríguez Calderón fuera candidato presidencial.

Y pareciera que los diputados traen prisa por resolver ese inédito caso en la vida política del Estado que podría irse a entradas extras si se llega a aprobar la destitución de “El Bronco” quien, obviamente, impugnaría la decisión ante instancias superiores como la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Aunque todo indica que el hilo se romperá por lo más delgado: González Flores podría salir del cargo y ser inhabilitado como funcionario público, mientras que el gobernador seguiría en su puesto sostenido con alfileres.

Porque a como está el horno en su relación con la Federación, a Nuevo León no le conviene quedarse sin un gobernador que hizo historia en México al convertirse en el primero en ganar por la vía independiente en las elecciones de 2015. Pero en tiempos de la 4T todo puede suceder.

Si bien fueron otras las razones, en enero de 2003 el entonces presidente panista de México, Vicente Fox Quesada, destituyó a Fernando Canales Clariond quien fue remplazado nueve meses por Fernando Elizondo Barragán, en un intento para que el PAN ganara los comicios. Pero la jugada no resultó.

Las otras tres pistas del circo político que se abrieron tiene que ver con el juego a las vencidas que están protagonizando en el Congreso de la Unión las fracciones de MORENA y el PAN.

Los primeros que son mayoría abrumadora subirán a tribuna la desaparición de poderes en Tamaulipas y Guanajuato, Estados en manos del PAN, mientras los albiazules harán lo propio en Veracruz, donde el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador es gobierno.

A todas luces se ve que MORENA quiere limpiar la afrenta que sufrió el mandatario luego de su visita a Tamaulipas, donde el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca se burló de López Obrador refiriéndose a que la violencia no se combate con frases como “fuchi” y “guácala”.

Sin embargo para la fracción morenista la violencia en Tamaulipas y Guanajuato es prueba de que son dos Estados fallidos donde los poderes deben ir a la tumba antes del Día de Muertos.

Y como a los legisladores panistas también les gusta el show -aunque andan tan desesperados que hasta resucitaron a su principal traidor Fox Quesada-, pusieron su mira en la gubernatura de Veracruz, una de las joyas que perdió Acción Nacional el año pasado.

En síntesis, lo que resta de 2019 no habrá espacio para el aburrimiento.

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