En este país no solamente la familia Le Barón ha sido objeto de una barbarie sin sentido, sino muchísimas más muertas por criminales y también por policías. Recordarán lo que ocurrió con la familia Roque en Reynosa hace año y medio.
Y, aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador diga que no se puede apagar el fuego con más fuego, vuelvo a repetir cuantas veces sea necesaria la parte del Himno Nacional Mexicano donde dice que “Más si osare un extraño enemigo profanar con sus plantas tu suelo, piensa oh patria querida que el cielo un soldado en cada hijo te dio”.
Quien ataque a un inocente en nuestro país se convierte en un traidor a la patria. En los tiempos de la Revolución Mexicana un traidor a la patria era fusilado. Lo que va a pasar es que si no se ejecutan acciones precisas ya a la vista de todos al mandatario nacional la gobernabilidad se le va a salir de las manos.
Podrá ser un hombre con un gran sentido común y muy honesto, pero tiene en sus manos un sartén con explosivos encendidos, un polvorín. Y esto también lo resentirá la economía nacional, porque se les va a caer el turismo.
No son tiempos fáciles, al presidente desgraciadamente se le van a acumular las críticas, aunque no haya sido el causante de esta situación que dejaron crecer las administraciones anteriores.
Tampoco es Dios para poder reformar y apaciguar las mentes de personas locas; sin embargo, a quienes no quieren ordenarse debe darles un tratamiento diferente, sino las autodefensas van a volver. La estrategia debe ser clara para quienes quieren hacer las cosas bien y para aquellos que quieran sembrar el terror en el territorio nacional.


