¿Qué es un libro deshojado, con pasta maltratada y hasta con una esquina faltante porque se la comió el gato? Sí, se la comió el gato, o por lo menos le arrancó el pedazo, ya si pasó por su estómago y terminó en la caja de arena es otra cosa.
Un libro así es compañero de grandes batallas con la imaginación, los ojos y las manos, ¡qué más quisiera que luciera cómo cuando recién se desempacó! pero han pasado ya 16 años desde que llegó a mi vida.
Indudablemente la actualización, las nuevas ediciones y el avance deben estar presentes en nuestro día a día , pero hay lecturas que, aunque para algunos sean obsoletas son necesarias para nuestra
formación.
No le hace que lo digital sea lo de hoy, que los lectores presurosos no quieran más de tres párrafos, no importa que los jóvenes quieran ser youtubers, blogueros o influencers, lo que sí importa es saber de todo, para como “un buen gallo” cantar en el terreno que les ponga.
No importa que no quieran escribir o que malamente o les guste leer, pero deseo que sientan la satisfacción de crear un texto después de haber repasado su diccionario mental hasta encontrar las palabras correctas.
Nos encontramos hace ya algunos años, me acompañó dentro de mi mochila en mis trayectos a pie todos los días a la universidad y cuando dejé la casa de mis padres para ocupar el domicilio conyugal.
Ahora me acompaña en el interior de un maletín todos los días a la escuela, pero ya no se queda en un solo lugar, sino que ha recorrido las manos de varios jóvenes, algunos de ellos que han dejado de ser estudiantes para convertirse en profesionistas.
Todos han recibido las mismas indicaciones: “Agárralo bien por favor”, “¡los libros no se doblan!”, “una mano en el lomo y la otra en la contraportada”, “cuídalo con tu vida”.
Hace un tiempo me hice del pdf, pero no era lo mismo, preferí el olor y la nostalgia del papel que la brillante pantalla de la tablet o el celular.
Y así con gis entre sus páginas y almacenando el eco de la voz de los jóvenes que entonaron sus
lecturas, hoy finalmente, algunas hojas cedieron al paso del tiempo, el uso y uno que otro descuido.
Pero aún le quedan más batallas por librar, textos que leídos serán y ejemplos para explicar.


